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	<title>DondeNadieNada &#187; Inicio</title>
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	<description>El blog de Jorge Lara</description>
	<lastBuildDate>Sun, 27 Feb 2022 18:52:52 +0000</lastBuildDate>
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		<title>poema Nadie 1</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Apr 2017 19:16:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[&#191;Por qu&#233; se llama as&#237;? &#160; Nadie lo sabe.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	<span style="font-size:16px;">&iquest;Por qu&eacute;</span>
</p>

<p>
	<span style="font-size:16px;">se llama as&iacute;?</span>
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	<span style="font-size:16px;">Nadie lo sabe.</span>
</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>TEXTO ESCRITO PARA &#8220;EL LAGO&#8221; Y NO UTILIZADO -3</title>
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		<pubDate>Wed, 18 May 2016 20:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[TEXTO &#160;ESCRITO &#160;PARA &#34;EL LAGO&#34; &#160;Y NO UTILIZADO EN LA NOVELA CHARLA &#160;DE &#160;EL COSO &#160;CON &#160;EL &#160;L-J- &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;-Aquello fue una an&#233;cdota. Como tal, aunque bastante m&#225;s abreviada, me la cont&#243; el mismo. No es la &#250;nica diferencia. A m&#237; me cuesta verle la gracia, y &#233;l sonre&#237;a con una especie de ternura, como acarici&#225;ndole [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	<span style="color:#FFA500;"><u><strong>TEXTO &nbsp;ESCRITO &nbsp;PARA &quot;EL LAGO&quot; &nbsp;Y NO UTILIZADO EN LA NOVELA</strong></u></span>
</p>

<p>
	<span style="color:#FFA500;"><u><strong>CHARLA &nbsp;DE &nbsp;EL COSO &nbsp;CON &nbsp;EL &nbsp;L-J-</strong></u></span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Aquello fue una an&eacute;cdota. Como tal, aunque bastante m&aacute;s abreviada, me la cont&oacute; el mismo. No es la &uacute;nica diferencia. A m&iacute; me cuesta verle la gracia, y &eacute;l sonre&iacute;a con una especie de ternura, como acarici&aacute;ndole la cabeza a su predecesor. Dec&iacute;a que esa forma de ver, dentro de lo que todav&iacute;a no se entiende, el elemento que es, o va a ser importante, lo persegu&iacute;a siempre. Quiz&aacute;s te atrae, y a partir de ah&iacute; vos lo convert&iacute;s en importante, le apunt&eacute;. Quiz&aacute;s te sirve para escapar de lo verdaderamente importante. Creo que quer&iacute;a chicanearlo, obligarlo a admitir el dolor del recuerdo. Me molestaba esa distancia de taxidermista con que hablaba de su infancia. Sin embargo, con la misma sonrisa de antes -&iquest;a qui&eacute;n le estaba pasando ahora la mano por la cabeza?-, respondi&oacute; que s&iacute;, que pod&iacute;a ser. Pero, en definitiva, ese es tu problema, &iquest;no&#8230;? Quien quiere contar la historia sos vos.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es f&aacute;cil odiarlo. Tan f&aacute;cil como resulta aprender a su lado. Niega su aprendizaje zen, aunque yo nunca pretend&iacute; mencionarlo como algo a lo Kung-F&uacute;, peque&ntilde;o saltamontes y todo eso. Pero sus respuestas, sus silencios, la manera en que te da vuelta, como un cachetazo, y hay que cerrar los ojos y contar hasta diez, para no matarlo, porque te ha metido el dedo en plena hemorroide, es de puritito maestro hincha pelotas. Me da igual que lo haya le&iacute;do, so&ntilde;ado, o pasado diez a&ntilde;os en el T&iacute;bet.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Dale, ahora metele esos a&ntilde;os de piernas cruzadas. Seguro que te va a facilitar la b&uacute;squeda de lo que no sabemos sobre &eacute;l.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; -Da igual, Ele, entre lo que calla y lo que niega&hellip;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Pero se trataba de entenderlo a partir de su infancia. O su no infancia, como vos dec&iacute;s. Con suerte, ya llegaremos a la otra parte. Hablame de lo que s&iacute; te cont&oacute;, o lo que despu&eacute;s fuiste averiguando. Todo rompecabezas surge, si se arma bien, a partir de las im&aacute;genes conocidas.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -De acuerdo. A lo mejor ese manejo de la casu&iacute;stica viene de ah&iacute;. &iquest;Te he contado mi teor&iacute;a sobre el nacimiento no discriminado de las teor&iacute;as?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Algo discutimos ya, creo recordar, pero era sobre los mitos y leyendas. &iquest;Est&aacute;s seguro que, aparte de darte brillo, va a servir para algo?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Todo lo que ayude a pensar sirve. Por ejemplo a disfrutar tanto un ensayo como una novela. Lo que te pasa es que sos un jodido. Si se te hubiera ocurrido a vos te parecer&iacute;a de lo m&aacute;s pertinente. &iquest;O no&hellip;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Dale, por favor. Ardo en deseos de escucharte.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Es lo mismo que en los mitos, ancestrales o no. Para separar al hombre del hombre, tratan de convencernos que distintas civilizaciones producen distintas explicaciones a sus dudas y miedos. Cuando la diferencia apenas existe en las lenguas o formas de expresarlo. Pero esas preocupaciones son siempre las mismas en cualquier hombre y en cualquier punto del planeta. La monta&ntilde;a, el r&iacute;o, o el desierto, condicionan matices de expresi&oacute;n, forjan un car&aacute;cter duro o melanc&oacute;lico. Y las religiones, claro, las religiones condicionan la libertad de razonar a pleno.&nbsp; Sin embargo quien lo hace llega a las mismas o parecidas conclusiones.&nbsp; No hay un pensamiento de oriente y otro de occidente.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&iquest;Est&aacute;s seguro&#8230;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -No se&aacute;s boludo. No me refiero a las recopilaciones escritas. Eso es lo impreso y publicado. O sea lo admitido por el poder de cada lado como representativo. La historia oficial. Decime ahora que la historia oficial es la verdad, en cualquier parte del mundo. Un individuo en Osaka, la Patagonia, o Illinois, razona sobre sus dudas y problemas e implementa m&eacute;todos que lo ayudan a enfrentarlos. Quiz&aacute;s no encienda velas, ni sepa lo que es la postura del loto, pero se sienta con el mate, en el patio de atr&aacute;s, y pierde la mirada en las nubes, o entre los pinos, porque ha descubierto que eso le permite calmarse. Y cuando vuelve a aquello que le acuciaba nota una claridad, una tranquilidad, que transforma el panorama y le presenta la cuesti&oacute;n como m&aacute;s desnuda y simple. No me mir&eacute;s as&iacute;, es un ejemplo improvisado. Lo importante es entender que los nombres de meditaci&oacute;n trascendental, mente en blanco, imperativo categ&oacute;rico, nirvana, etc., son est&uacute;pidas marcas registradas, apropiaciones sociales de las que se habr&iacute;an re&iacute;do quienes las inventaron. Que pod&eacute;s llegar al mismo punto sin ritos ni lecturas. No hay exclusividad geogr&aacute;fica para el pensamiento. Y no, no niego ni el estudio ni el aprendizaje, digo que puede suceder sin eso. Que la rueda tal vez se invent&oacute; en Asia, pero a lo mejor un indio en el Amazonas ya hac&iacute;a rodar sus cargas con troncos recortados.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Maravilloso, Doctor. &iquest;Pero todo eso es para sugerir que nuestro personaje era un maestro zen autodidacta?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Quedate con lo de autodidacta, que es seguro. Desgraciadamente de sus zonas oscuras nunca consegu&iacute; que hablara.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -A lo mejor no las tiene. Creo que tu imaginaci&oacute;n se dispara en eso.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -S&iacute; que las tiene. Ya vas a ver c&oacute;mo vos tambi&eacute;n empez&aacute;s a notarlas.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Bueno, reconozco que en algunas cosas&#8230;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -En m&aacute;s de las que nos gustar&iacute;a. Si yo no me hubiera tomado el trabajo de visitar a un mont&oacute;n de gente all&aacute;, antes de venirme, y algunos ahora ac&aacute;, su infancia, la familia, todo eso, tendr&iacute;amos un hueco apreciable a la hora de entenderlo. Y mir&aacute; que de esos temas s&iacute; que charlamos un huevo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Macanudo. Sabemos entonces, seg&uacute;n vos, que estaba destinado a ser un antisocial porque no jugaba. Que era obediente, responsable, buen alumno&#8230;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;-Cuando yo digo que sos un jodido&#8230; No te burl&eacute;s. Era as&iacute;, y justamente eso le produc&iacute;a un quilombazo en el bocho. Digamos que en realidad el quilombo no se le arm&oacute; hasta que no se cambiaron de casa. Mientras viv&iacute;an en el Centro, en un conventillo de la calle Lima, su mundo era inquebrantable. Las pautas que lo reg&iacute;an no entraban, o casi no entraban, en colisi&oacute;n perceptible con el resto. Aquellas cuestiones que hubieran podido inquietarlo, o llevarlo a preguntarse los por qu&eacute;s, eran apartadas con la convicci&oacute;n que sus padres, dioses absolutos de esa &eacute;poca, resolv&iacute;an siempre lo mejor, no pod&iacute;an equivocarse.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&iquest;Era un conventillo? Entonces viv&iacute;an en una misma habitaci&oacute;n los tres, &iquest;no?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Ya empez&aacute;s a aportar algo. C&oacute;mo se nota que estuviste casado con una sic&oacute;loga. No, Ele, ser&iacute;a un dato interesante, pero no dorm&iacute;a en la misma pieza que los padres. Aunque esto tambi&eacute;n marca y define. Ya en Espa&ntilde;a, no bien nacer, el padre decidi&oacute; que pusieran su cuna en otra habitaci&oacute;n. Y parece que, tras llorar un poco, se calm&oacute; y no volvi&oacute; a molestarlos por la noche.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Ch&eacute;, no me parece mal. Al contrario, foment&aacute;s su independencia.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Me convenciste. Seguro que lo hicieron por eso. Ambos deseaban, por encima de todo, un hijo independiente y libre. El que est&aacute; brillante hoy sos vos, eh. Ya hablaremos de eso, no te preocup&eacute;s. No, la zona que les tocaba a ellos en ese departamento -pude visitarlo-, era la terraza, a la que se sub&iacute;a por una escalera met&aacute;lica de caracol. Tendr&iacute;a unos diez metros de ancha, con una pieza en cada extremo, y una especie de cocina-lavadero al medio, techada con zinc. La habitaci&oacute;n m&aacute;s grande ten&iacute;a la cama de los viejos, un ropero, un aparador, y una mesa con sillas. En la otra apenas alcanzaba para la camita de &eacute;l y un ba&uacute;l, sin ventanas. Era su lugar para la siesta y la noche. Seg&uacute;n contaba no tiene ning&uacute;n recuerdo especial de ella, ni de que le molestara esa separaci&oacute;n. Al principio la madre lavaba, cos&iacute;a, y planchaba ropa que le tra&iacute;an. As&iacute; que se pasaba el d&iacute;a hablando con &eacute;l, y ense&ntilde;&aacute;ndole a leer y escribir. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando entr&oacute; al colegio, ya hac&iacute;a rato que le&iacute;a cualquier revista que cayera en sus manos, o copiaba p&aacute;rrafos del Selecciones del Reader&acute;s Digest, que les pasaba Do&ntilde;a Josefa, la due&ntilde;a del departamento, que viv&iacute;a en la parte de abajo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En realidad toda su educaci&oacute;n fue obra de la madre. Esos cinco o seis a&ntilde;os que, seg&uacute;n dicen, son los que forman las principales caracter&iacute;sticas de una persona estuvieron en sus manos. Mientras vivieron en Espa&ntilde;a, en la Casa Cuartel de la Guardia Civil, ya que el padre pertenec&iacute;a a este cuerpo, la &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a que ella ten&iacute;a era el hijo. Adem&aacute;s, y con cierta raz&oacute;n, consideraba a las otras mujeres muy por debajo de su formaci&oacute;n. La extracci&oacute;n social de los polic&iacute;as no var&iacute;a demasiado en el orbe. Casi siempre est&aacute; compuesto por los que no saben hacer nada, y robar les da miedo. Antonio, el padre de Jorge, se acercaba bastante a esa definici&oacute;n. Ya te contar&eacute; su historia. Pero fundamentalmente se enrol&oacute; en la Guardia Civil al ser rechazado por la vista en la carrera militar. El t&iacute;pico hombre d&eacute;bil e inseguro, que necesita esconderse tras un uniforme.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La madre hab&iacute;a sido una estudiante ejemplar. Con trece o catorce a&ntilde;os el gobierno de la Rep&uacute;blica la hab&iacute;a becado para estudiar Pedagog&iacute;a en Alicante. El estallido de la guerra civil trunc&oacute; eso. Y claro, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s no estaban las cosas para reclamarle a Franco que mantuviera los subsidios de estudios para los menos favorecidos econ&oacute;micamente. No, no hace falta que me lo pregunt&eacute;s, yo tampoco tengo idea por qu&eacute; ambos padres son tan ac&eacute;rrimamente franquistas, cuando a ella claramente la perjudic&oacute;. Acordate que, ante todo, es cat&oacute;lica, apost&oacute;lica, romana, y no s&eacute; si me dejo algo. Supongo que dir&iacute;a el se&ntilde;or me lo dio, el se&ntilde;or me lo quit&oacute;, alabado sea, etc. En eso no ha cambiado, tambi&eacute;n con ella habl&eacute; tupidito, y es de las que con dios me acuesto, con dios me levanto. S&iacute;, nos re&iacute;mos porque a nosotros no nos toc&oacute; de madre, pero este pobre se la many&oacute; lungo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero, bueno, la cosa es que su preparaci&oacute;n, en la Espa&ntilde;a que qued&oacute; tras la guerra, y m&aacute;s en ese ambiente, la separaba mucho de los gustos y conversaciones de las otras familias que compon&iacute;an el cuartel. Y encima a los maridos les tocaba ausentarse bastante seguido en partidas de rastrillaje a las zonas monta&ntilde;osas que a&uacute;n pudieran guardar maquis, que es como llamaban a la resistencia sobreviviente. Mal asunto para los asustados, aunque grupalmente belicosos guardias. Y malo tambi&eacute;n para ellas, que viv&iacute;an con el alma en un&nbsp; hilo, aguardando la funesta noticia de alg&uacute;n enfrentamiento y una bala perdida. No le toc&oacute;. Pero s&iacute; tuvo que apechugar con esa vida enclaustrada, en la que s&oacute;lo ten&iacute;a la diaria asistencia a la iglesia del peque&ntilde;o pueblo. O sea que su &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a y, digamos interlocutor v&aacute;lido, fue el chico.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&iquest;Y el marido&hellip;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Bueno, al respecto ella cuenta una an&eacute;cdota bastante demostrativa. Parece ser que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de noviazgo estuvieron bastante alejados, porque no bien terminar la guerra Antonio se enrol&oacute; voluntario para cumplir el servicio militar, despu&eacute;s intent&oacute; continuar su carrera en la aviaci&oacute;n, que es cuando lo rechazaron por la vista, y termin&oacute; por ingresar a la Guardia Civil. El asunto es que durante todo ese tiempo &eacute;l le escrib&iacute;a inflamadas cartas de amor, que ella le&iacute;a y rele&iacute;a mientras hac&iacute;an planes de boda. Finalmente se casaron, y s&oacute;lo dispusieron de un permiso de tres d&iacute;as como luna de miel. As&iacute; que en la primera noche, ya en su casa, ella dispuso la cena frente al hogar encendido, y en cuanto acabaron abri&oacute; la caja de cart&oacute;n donde guardaba aquella correspondencia, atada con cintas de colores, y arrobadamente le propuso que la leyeran juntos, para escucharle repitiendo aquellas frases tan hermosas. Pero &eacute;l le peg&oacute; un empuj&oacute;n a la caja, volcando su contenido, y le dijo que se dejara de pamplinas. Que eso no eran m&aacute;s que tonter&iacute;as de chicos, cosas que se dicen sin pensar. Y acto seguido se fue al dormitorio. Seg&uacute;n me cont&oacute; ella fueron las primeras y amargas l&aacute;grimas de su matrimonio. Jura que sinti&oacute; c&oacute;mo se le romp&iacute;a algo por adentro, y c&oacute;mo se iba prometiendo a s&iacute; misma que nunca m&aacute;s tendr&iacute;a una actitud de amor hacia ese hombre, mientras iba rompiendo una a una las cartas y tir&aacute;ndolas al fuego. El rencor con que lo contaba, casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, era paralelo al orgullo de afirmar que hab&iacute;a cumplido con lo prometido. Es in&uacute;til preguntarse por qu&eacute; siguieron juntos. Ya sab&eacute;s, el sagrado sacramento del matrimonio, una esposa debe seguir a su marido hasta que la muerte los separe. Toda esa parafernalia, que en su caso pod&eacute;s leer perfectamente como no voy a parar hasta que te destruya y te entierre, hijo de puta. Aunque no se permitir&iacute;a expresarlo as&iacute;, claro. Pero siguiendo su historia es imposible imaginar siquiera otra cosa. El desolador panorama de tantas y tantas parejas que, tras cometer el error de una uni&oacute;n, por calentura, conveniencia, o lo que sea, asumen el castigo, el sacrificio hasta las &uacute;ltimas consecuencias. Y arrastran, en esa aniquilaci&oacute;n de odio y resentimiento mal disimulado, ristras de hijos que a su vez crecer&aacute;n mamando ese destilado bajo mentirosos nombres, que no los ayudar&aacute;n precisamente a entender el mundo en que los han metido. &iquest;Por qu&eacute; lo hacen? &iquest;Qu&eacute; est&uacute;pida ley es esa que no nos permite corregir un error? &iquest;Por qu&eacute; en el mundo del trabajo no rige igual? &iquest;Es m&aacute;s importante la obtenci&oacute;n de ganancias, que la de la una vida equilibrada y feliz? Por lo visto s&iacute;. La ley de acierto y error vale para la ciencia, o la producci&oacute;n, pero no para la vida cotidiana. C&oacute;mo nos vamos a extra&ntilde;ar de los resultados. El C&eacute;sar tiene que pensar de una forma en su casa, y de la contraria en el trabajo. Lo dif&iacute;cil ser&iacute;a que no la cague en los dos lados.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vaya a la mierda. Jorge la escuchaba a la puta de la suegra, narrando su promesa de no darle nunca m&aacute;s el gusto a su marido en plena luna de miel. Y resulta que en su casa, con algunas variantes, compart&iacute;an la escena inicial. Tambi&eacute;n en su caso lo dif&iacute;cil ser&iacute;a no cagarla en ambos lados. Momento en el que nos detuvimos para esta revisi&oacute;n, cada vez m&aacute;s pertinente y necesaria. Porque Pilar, esa mujer resentida, es quien lo cri&oacute;. No pudiendo hablar, descargarse con nadie m&aacute;s, desde su nacimiento lo hizo su obligado confidente y alumno. Para Jorge esa voz fue la voz del saber absoluto.
</p>
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		</item>
		<item>
		<title>SOBRE &#8220;EL PROFESOR DEL DESEO&#8221; DE PHILIP ROTH</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2016 19:30:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[SOBRE &#160;&#34;EL PROFESOR DEL DESEO&#34; DE PHILIP ROTH Acabo de leer El Profesor del Deseo, de Roth. Bueno, y muy bien escrito, como casi todo lo de &#233;l. Pero me he quedado pensando en el por qu&#233; de esa obsesiva neurosis, que le impide cerrar el libro y esa etapa en concordancia con lo que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height: 20.8px;">
	<strong><span style="color: rgb(255, 140, 0);">SOBRE &nbsp;&quot;EL PROFESOR DEL DESEO&quot; DE PHILIP ROTH</span></strong>
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>A</strong>cabo de leer El Profesor del Deseo, de Roth. Bueno, y muy bien escrito, como casi todo lo de &eacute;l. Pero me he quedado pensando en el por qu&eacute; de esa obsesiva neurosis, que le impide cerrar el libro y esa etapa en concordancia con lo que realmente sucede. Me molesta esa negaci&oacute;n de la realidad feliz, ideal, en que se halla, para ensombrecerla con lo que piensa que va a suceder. S&iacute;, de acuerdo, pinta su enfermedad, o la de su personaje. Por otra parte la enfermedad, la neurosis, de toda su obra. Y me molesta, justamente, porque es un escritor l&uacute;cido, anal&iacute;tico, profundamente cr&iacute;tico, con personajes y situaciones. Siempre espero que esa lucidez lo lleve a hacer, o hacerse, las preguntas que desentra&ntilde;ar&iacute;an esos por qu&eacute;s.
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>L</strong>a incapacidad manifiesta para disfrutar los momentos de felicidad pensando que se van a acabar. Este cuerpo que deseo, dentro de un a&ntilde;o s&oacute;lo me provocar&aacute;, con suerte, un desapegado cari&ntilde;o. Esta mujer bella, joven, alegre, que hoy llena mis horas, ma&ntilde;ana ser&aacute; inaguantable porque quema las tostadas, o se olvida de echar la correspondencia al correo. Este momento maravilloso, en que mi padre nos visita, charla, y come con nosotros, est&aacute; destinado a desaparecer, como &eacute;l mismo. &iexcl;No te jode! Todo est&aacute; destinado a desaparecer, o transformarse, o lo que sea. Si el amargueti del personaje se muere de repente al d&iacute;a siguiente, se habr&iacute;a salvado de tener que contemplar y sufrir esa descomposici&oacute;n de lo ideal. No disfrutemos hoy, por todo lo que, probablemente o no, pudiera suceder de aqu&iacute; a un tiempo.
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>&iexcl;Q</strong>u&eacute; manera de joderse la vida! La mitad de cada libro buscando desesperadamente algo que se le resiste, se le proh&iacute;be, se distancia y dificulta. Para, una vez hallado, o ganado, sentir verg&uuml;enza de tenerlo, miedo de tenerlo porque seguramente lo va a perder, lo va a echar a perder, lo va a traicionar, o lo van a traicionar&#8230; Todas las variantes posibles del no disfrute. &iexcl;Qu&eacute; carajo hemos mamado, para pensar as&iacute;! No, no es dif&iacute;cil la respuesta: Las putas religiones, tendientes a convertir la vida en un valle de l&aacute;grimas. De acuerdo, hay momentos de amargura y l&aacute;grimas. Y de lucha sin cuartel, miserias y violencia. Al igual que momentos de alegr&iacute;a, placer, plenitud. Pero, por lo visto, estos &uacute;ltimos hay que vivirlos con un intenso sentimiento de culpa y fugacidad. &ldquo;No te r&iacute;as tanto, que despu&eacute;s podr&iacute;an venir las l&aacute;grimas.&rdquo; Joder, el despu&eacute;s, que existe, tambi&eacute;n lo hacemos nosotros. Dej&eacute;monos de mandangas fatalistas. Si soy boludo, es bastante probable que tenga que comerme las consecuencias de mis boludeces. Pero tambi&eacute;n al rev&eacute;s. Si compongo mi vida con realismo, pensando, con voluntad de disfrutarla, es muy probable que lo consiga.
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>C</strong>laro, llegado ah&iacute;, veo perfectamente la funci&oacute;n cumplida por las religiones y la educaci&oacute;n conveniente de nuestro sistema enfermo. Alguien que no tiene miedo de so&ntilde;ar lo que sue&ntilde;a, de desear lo que desea, de vivirlo intensamente sin prejuicios &ndash;justamente: sin pre-juicios, ajenos por otra parte-, se ha salido de la manada. Alguien que decide por s&iacute; mismo, sobre s&iacute; mismo, no amortiza los gastos de publicidad. Si no consume idiotez, no piensa idiotez, es pensamiento subversivo. No engrasa la maquinaria. Si entiende el trabajo como el esfuerzo m&iacute;nimo para subsistir, es que ya ha descubierto que se puede subsistir con una millon&eacute;sima parte de lo que nos dicen. Ha entendido que la marginalidad &ndash;vivir al margen de la pandemia de idiotez-, es una obligaci&oacute;n humana, dentro de una verdadera evoluci&oacute;n. Que pensar, cr&iacute;tica, anal&iacute;tica, honesta, y realistamente, es todo lo contrario que el aburrimiento impartido por la brutal informaci&oacute;n-desinformaci&oacute;n de los medios al servicio de la educaci&oacute;n y las creencias represivas. Que la &ldquo;trascendencia&rdquo; que se nos impone, en la familia, la ense&ntilde;anza, el trabajo, etc., no es m&aacute;s que un enga&ntilde;o, para sacarnos de nosotros mismos, y encadenarnos a una masa productiva, de la que otros pocos enfermos de idotez sacar&aacute;n beneficio, sin tiempo ni capacidad real para disfrutarlo.
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>N</strong>o hay trascendencia. Dejemos de chuparnos el prepucio. Me importa una lib&eacute;lula que lo que estoy escribiendo lo lea alguien despu&eacute;s de mi muerte. Mejor o peor para &eacute;l. A m&iacute; ya no me va a servir de nada. Aunque estas ideas salvaran a la humanidad, o la precipitaran en el error m&aacute;s abstruso, ni lo sabr&iacute;a ni lo ver&iacute;a. No es que me cague en la trascendencia, es que no existe. Trascender, ser eterno, otra u otras vidas, palabrer&iacute;o, pajas mentales. En millones de a&ntilde;os no ha sucedido, y no veo que vaya a suceder. A eso me atengo. Vivo con lo que soy y puedo hacer. Hoy s&iacute;, hoy disfrutar&iacute;a la discusi&oacute;n, el entendimiento, el rechazo, argumentados, sobre este vuelco, al menos honesto, de rabia sobre lo que nos hacen, y nos dejamos hacer. El nombre, la resonancia futura, la fama, les sirve a los marchantes y editores. A van Gogh no le ayud&oacute; a comer, ni le ayuda hoy seguramente, el precio que se paga en el mercado por sus girasoles. Cualquiera podr&iacute;a agregar miles de ejemplos similares. Me gustar&iacute;a escucharlo alabando la trascendencia de su obra. Siempre ha sido, y sigue siendo, lo mismo: Los putos mercaderes venden a precio de oro el pan de los muertos, mientras pacientemente esperan &ndash;neg&aacute;ndoles la sal y el aceite-, que mueran los que est&aacute;n faenando el pan de hoy.
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	<strong>Y&nbsp;</strong>hablar de la trascendencia de los hijos &ndash;o en los hijos-, ya es un crimen de lesa humanidad. Porque quien pretende trascender &ndash;o sea continuarse m&aacute;s all&aacute; de la muerte-, en un hijo, est&aacute; equivocando, y amargando dos vidas. Quiere realizar sus deseos, planes, o como le llamemos, en otro. &iquest;Es que el otro no tiene derecho a elaborar y elegir los propios? Acabamos de sintetizar el drama de casi todas las familias del mundo. Convencidos los gestadores de esa necesidad de trascender, o sea de obligar a sus reto&ntilde;os a trascenderlos, cagan la fruta antes de sembrar el &aacute;rbol. Todo lo que no han sido capaces de realizar, todas sus frustraciones, deber&aacute;n ser superadas cum laude por los hijos. No importa que estos no pidieran nacer ah&iacute;, y mucho menos est&eacute;n dispuestos a cumplir semejante misi&oacute;n imposible. La Sociedad An&oacute;nima, de creyentes y educadores, sabe que es imposible. Son idiotas, pero pr&aacute;cticos. Por lo tanto, lo que les importa es que, de esa manera, irracional y conflictiva, se destruya en germen lo que los nuevos integrantes pudieran elaborar. En la etapa m&aacute;s importante de su formaci&oacute;n se les reprime la individualidad, la libertad, la conciencia de ente aut&oacute;nomo que en realidad son. Los padres, la familia, se encargan de destruir esto. Y si alguno finalmente se rebela, aunque sea en parte, arrastrar&aacute; lo que m&aacute;s machaconamente se grab&oacute; en el programa madre, o padre &ndash;mire usted por d&oacute;nde, el nombre de los programas&#8230;-, o sea la culpa de desobedecer aquel mandato de trascendencia, haberlo traicionado para intentar ser uno mismo. &iquest;De qu&eacute; manera podr&iacute;a ser feliz si lo consigue? &iquest;C&oacute;mo no sentir que, de alguna forma, deber&aacute; pagar con futuras cat&aacute;strofes, cada instante de libre y personal felicidad? Me parece que empiezo a entender lo de Pillip Roth, aunque humanamente me siga molestando. Que es lo que se quer&iacute;a demostrar. &iquest;O no&#8230;?
</p>

<p style="line-height: 20.8px; text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ESCRITOS LAGO Y NO USADO 2</title>
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		<pubDate>Wed, 04 May 2016 18:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ESCRITOS PARA &#8220;EL LAGO&#8221; Y NO UTILIZADOS EN LA NOVELA &#160; El Padre Rossi alis&#243; la sotana sobre las rodillas, sacudiendo de paso unas migas rebeldes del reciente desayuno. Quer&#237;a enfocar la pregunta del chico arrodillado a su frente como parte de la confesi&#243;n de alguien con nueve a&#241;os. &#201;ste, con la cabeza baja evitaba [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color:#FF8C00;"><strong>ESCRITOS PARA &ldquo;EL LAGO&rdquo; Y NO UTILIZADOS EN LA NOVELA</strong></span></span>
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>l Padre Rossi alis&oacute; la sotana sobre las rodillas, sacudiendo de paso unas migas rebeldes del reciente desayuno. Quer&iacute;a enfocar la pregunta del chico arrodillado a su frente como parte de la confesi&oacute;n de alguien con nueve a&ntilde;os. &Eacute;ste, con la cabeza baja evitaba mirarlo. Pero esa era la actitud general. Y no, no hab&iacute;a sido una pregunta. &Eacute;l intu&iacute;a una pregunta por debajo de lo dicho. Se hab&iacute;a acusado de futuro antisocial. Padre, voy a ser un antisocial, fueron exactamente sus palabras. Alg&uacute;n malentendido, seguro. Pens&oacute; que lo mejor ser&iacute;a conducirlo a explicarse.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Mir&aacute;, hijo, no pod&eacute;s confesarte de algo que a&uacute;n no has hecho.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Pero es que yo no quiero ser&#8230; &iquest;Qu&eacute; hacen los antisociales?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>l ni&ntilde;o estaba desolado por la ca&iacute;da de las migas sobre el entarimado del confesionario. Por la fuerza con que los dedos del sacerdote las hab&iacute;an expulsado quedaban fuera de su visi&oacute;n. Ahora estar&iacute;an a su izquierda, quiz&aacute;s entre las juntas de la madera, y para seguirlas, para dibujar algo con ellas, hubiera debido torcer la cabeza. Ten&iacute;a que encontrar otra cosa, algo, antes de llegar a la parte dif&iacute;cil.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Bueno&#8230; -contest&oacute; el cura-. Se le dice as&iacute; a la gente que no acata las normas de convivencia. Los que viven fuera de la moral y las buenas costumbres. Pero vos sos un buen chico, un buen alumno. &iquest;Por qu&eacute; ibas a convertirte en eso?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Porque no juego -por suerte ya hab&iacute;a elegido el soleo, o como se llamara esa bufandita que besaban y se pon&iacute;an al cuello para confesar. Las hebras doradas hac&iacute;an un camino que pod&iacute;a seguir todo el tiempo que hiciera falta.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-&iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s&#8230;? &iquest;Qu&eacute; tiene que ver eso con ser un antisocial? &iquest;Qui&eacute;n te ha metido eso en la cabeza?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-La Caty. Dijo que ya era bastante raro. Pero que si adem&aacute;s no jugaba me iba a convertir en un antisocial.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-A ver -el cura empezaba a sospechar por d&oacute;nde iba la cosa-, en primer lugar no ten&eacute;s que darle tanta importancia a lo que esa amiguita tuya diga. &iquest;Por qu&eacute; no quer&iacute;as jugar con ella?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Es que la Caty no es amiga m&iacute;a. Bueno, no s&eacute; -el chico levant&oacute; la cabeza y lo mir&oacute;, confundido-, un poco s&iacute;. Pero yo no quer&iacute;a jugar con ella.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-S&iacute;, ya&#8230; Eso ya lo sabemos. Mejor contame a qu&eacute; quer&iacute;a ella que jugaran.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-&iquest;Ella&#8230;? No lo s&eacute;. Yo quer&iacute;a ir a jugar con los chicos de la barra, en el campito de la esquina.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-&iquest;Ves&#8230;? Algo de lo m&aacute;s natural. Por eso te digo que no le hag&aacute;s caso. Las chicas a veces son un poco caprichosas. &iquest;Seguro que no te dijo a qu&eacute; quer&iacute;a que jugaras con ella?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-No, Padre, usted no me entiende. Ella le dec&iacute;a todo eso a la Elena. Yo las escuch&eacute;.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Est&aacute; bien, est&aacute; bien. Sos vos quien no entiende muchas cosas todav&iacute;a. Pero ya las ir&aacute;s entendiendo. Y no te preocup&eacute;s, que eso no te va a llevar a ser un antisocial. &iquest;Hay algo m&aacute;s que quieras confesar?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Eeeh, no -titube&oacute; un momento-. No, creo que no.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-&iquest;Desobediencias, malos pensamientos&#8230;?</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;-No, Padre. Lo que me preocupaba&#8230;</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;">-Olvidate de esa tonter&iacute;a -le hizo la se&ntilde;al de la cruz-, y de todas formas vas a rezar tres padrenuestros y tres avemar&iacute;as, para que el Esp&iacute;ritu Santo te ayude a ver que lo importante es lo que hay en tu alma. And&aacute; en paz.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>l sacerdote sonre&iacute;a para sus adentros al notar lo poco convencido que se iba. Era cierto que el galleguito ese ten&iacute;a cosas raras. Demasiado serio siempre. Aunque no pod&iacute;a decir nada en su contra. Uno de los mejores alumnos, obediente, respetuoso. En religi&oacute;n, que era la materia que &eacute;l daba, sab&iacute;a cosas que lo sorprend&iacute;an. Una vocaci&oacute;n temprana, quiz&aacute;s. Tendr&iacute;a que observarlo con m&aacute;s atenci&oacute;n.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>n cambio el ni&ntilde;o estaba m&aacute;s confundido que al principio. Es cierto que hab&iacute;a averiguado lo que significaba ser un antisocial. Pero no le ve&iacute;a la relaci&oacute;n. Y tampoco ten&iacute;a idea de a qu&eacute; podr&iacute;a haber querido jugar la Caty. El Padre Rossi parec&iacute;a tan seguro. Otro con eso de que ya entender&iacute;a m&aacute;s adelante. &iquest;Pero, mientras tanto, c&oacute;mo se comportaba? &Eacute;l quer&iacute;a hacer las cosas bien. Y sin embargo&#8230;</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>l d&iacute;a anterior, despu&eacute;s de venir del colegio, comi&oacute;, durmi&oacute; la siesta, hizo los deberes, y le pidi&oacute; a la madre la lista de las cosas que hubiera que comprar. Era el encargado de esto, porque la madre estaba muy ocupada trabajando. El padre ten&iacute;a el taller de cortado, y de modelismo de calzado, al fondo, cruzando el patio. Y ella el de aparado y picado en lo que antes era el garaje. Le explic&oacute; que prefer&iacute;a hacer los mandados temprano porque habr&iacute;a menos gente. Pero sobre todo intentaba terminar antes de las seis, que era cuando le hab&iacute;an dicho los chicos de la barra que jugar&iacute;an el partido contra los del Colorado Quaranta. Por primera vez le avisaban que contaban con &eacute;l para un partido. No pod&iacute;a perder esa oportunidad. La noche anterior le cost&oacute; dormirse imaginando incidencias, atajadas que har&iacute;a aunque el f&uacute;tbol le pelara las manos. A la siesta le pas&oacute; igual. En realidad s&oacute;lo dio vueltas en la cama, sin dormirse. Adem&aacute;s no le gustaba acostarse despu&eacute;s de comer. Pero la madre siempre fue inflexible con las siestas. Durmiera o no, a la cama. &quot;Esa horita tu padre tiene que descansar, y nadie va a andar haciendo ruido.&quot;</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>&Eacute;</strong>l ya lo sab&iacute;a. Y por supuesto que no hubiera hecho ning&uacute;n ruido. Qu&eacute; ruido pod&iacute;a hacer, desde su habitaci&oacute;n, si se pon&iacute;a a leer, o a hacer los deberes. O si se iba a jugar con los chicos en la calle. Todos, despu&eacute;s de comer sal&iacute;an, y se pon&iacute;an a charlar, o cambiar revistas, o jugar a las bolitas o lo que fuera. Pero si lo mencionaba la madre se pon&iacute;a furiosa. &quot;Esos se pasan todo el d&iacute;a en la calle. T&uacute; no eres como ellos.&quot; Otra m&aacute;s. Aunque se hab&iacute;a esforzado, no pod&iacute;a ver la diferencia. No eran negros, como dec&iacute;an sus padres. Algunos incluso eran m&aacute;s rubios que &eacute;l. Es cierto que no ten&iacute;an la piel tan blanca, pero porque jugaban al sol. Y seguro que no hab&iacute;a que llenarles de almid&oacute;n y tomate los hombros, o la frente, como le pasaba a &eacute;l, si alg&uacute;n d&iacute;a iban al campo. Aparte que no era cierto que se pasaran todo el d&iacute;a en la calle. Ellos tambi&eacute;n iban al colegio.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>R</strong>azonamientos in&uacute;tiles que, o no eran escuchados, o se cerraban con la orden definitiva de irse a la cama. No, ella tampoco era igual que las otras madres. Y no iba a dejar que a su hijo le diera un corte de digesti&oacute;n por hacer el indio. Bien, contra este argumento no se le ocurr&iacute;a nada. Y decirle que aquellos chicos no parec&iacute;an sufrir los cortes de digesti&oacute;n s&oacute;lo le hubiera acarreado el par de bofetadas, o el chancletazo, que la madre utilizaba en casos de insistencia.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>A</strong>s&iacute; que esa tarde cumpli&oacute; todos los requisitos. Tras hacer las compras, a paso m&aacute;s que vivo, limpi&oacute;, antes que se lo pidieran, el piso alrededor de las m&aacute;quinas, que siempre se llenaba de hilos y recortes. La madre, que lo conoc&iacute;a de sobra, ni siquiera lo mir&oacute;. Pero Elena y Caty, las dos chicas que trabajaban para ella, s&iacute; lo hac&iacute;an de reojo, y mov&iacute;an con des&aacute;nimo la cabeza. &Eacute;l s&oacute;lo pregunt&oacute; si necesitaba algo m&aacute;s. Y ante la negativa, respir&oacute; con fuerza y cruz&oacute; el patio. Sab&iacute;a que ella le hubiera dicho habla con tu padre, as&iacute; que daba igual.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>N</strong>o era consciente a&uacute;n de la cantidad de reacciones que se produc&iacute;an en &eacute;l al abrir aquella puerta. Ni siquiera hubiera podido nombrar la sensaci&oacute;n de p&aacute;nico, de fracaso anticipado, que lo envaraba por completo al hacerlo. S&iacute; notaba, en cambio, la necesidad de encontrar los dibujos salvadores. Por suerte all&iacute; ya hac&iacute;a tiempo que los hab&iacute;a localizado. Los mosaicos con que finalmente revistieron ese piso hab&iacute;an salido de unos restos de oferta. As&iacute; que hab&iacute;a rosetones, guardas, flores de lis, granito, arabescos&#8230; En todo caso variaba la ruta, de acuerdo a su posici&oacute;n, o al caprichoso obst&aacute;culo de las virutas de chapa, o cart&oacute;n, que desped&iacute;a el pant&oacute;grafo. Pero estas alternativas tambi&eacute;n ayudaban. Ofrec&iacute;an nuevos elementos, la vista iba y volv&iacute;a, dudaba en la elecci&oacute;n, probaba salidas del laberinto, vadeaba siempre el mayor peligro.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>T</strong>ampoco notaba a&uacute;n la falta de confianza en sus s&uacute;plicas, la vergonzosa inseguridad de las r&eacute;plicas. Parad&oacute;jicamente, cada vez que iba a pedirle permiso a su padre para salir a jugar, se ofrec&iacute;a como el juguete de goma que rebotar&iacute;a entre esas paredes hasta el cansancio. &iquest;Al menos, entonces, para el padre ser&iacute;a un juego? Dif&iacute;cil saberlo. En contra de la repetida frase, hay actitudes que ni siquiera el tiempo y la distancia ayudan a entender. &Eacute;l primero se ofrec&iacute;a, calculando el escaso margen que quedaba hasta la hora del partido, para ayudarle si necesitaba algo. Antes, de un vistazo, hab&iacute;a comprobado que por suerte no ten&iacute;a ninguna escala terminada. As&iacute; que todav&iacute;a no pod&iacute;a pedirle que las lijara. El padre lo miraba por encima de sus anteojos. Inequ&iacute;voco gesto de no creas que no me doy cuenta de lo que est&aacute;s buscando. Pero a &eacute;l no le importaba, porque no intentaba ocultar nada. S&oacute;lo quer&iacute;a demostrar su buena voluntad, esperando que, por acumulaci&oacute;n de m&eacute;ritos, alguna vez lo premiaran con el anhelado permiso. Hasta de eso estaba lejos a&uacute;n. De entender que el juego no era un premio sino un derecho.</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>Y</strong> se encontraba, de golpe, aplastado por la cara de enfado del padre. Por el repetido discurso que no encontraba forma de encadenar, de llevar al terreno de lo solicitado, sin que se rompiera. &quot;Por lo visto a ti no te importa ver a tu padre mat&aacute;ndose aqu&iacute; todo el santo d&iacute;a. &iexcl;Hala, &eacute;l no piensa m&aacute;s que en jugar, en jugar! &iquest;Y los dem&aacute;s, qu&eacute;&#8230;? &iquest;Tambi&eacute;n nos tendr&iacute;amos que ir a jugar? &iexcl;A ver qui&eacute;n te pagar&iacute;a el colegio, que bien baratito que nos sale! &iquest;As&iacute; es como nos lo devuelves&#8230;? &iquest;Pensando s&oacute;lo en jugar? En irte a la calle, como si te quemara estar en tu casa. A vivir como esos otros, a la buena de Dios. &iquest;T&uacute; me ves a m&iacute; que me vaya a jugar, a sentarme en la vereda, como sus padres, a hablar idioteces y beber hasta las tantas&hellip;? &iexcl;Mira, no me hagas perder la paciencia, y qu&iacute;tate de mi vista, z&aacute;ngano!&quot;</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>E</strong>l significado de z&aacute;ngano s&iacute; que lo conoc&iacute;a, pero estaba seguro de no serlo. Y le dol&iacute;a tanto que se lo dijera, que clavaba los ojos en la flor de piedra. Generalmente la flor de piedra, no sab&iacute;a por qu&eacute;, era la mejor en esos momentos. Cuando le empezaban a escocer los ojos, y el nudo en la garganta le avisaba que ya no pod&iacute;a m&aacute;s, la rodeaba una y otra vez, tratando de no parpadear, para que las l&aacute;grimas se quedaran all&iacute;. Si la flor no se desdibujaba lo hab&iacute;a conseguido. No ten&iacute;a que llorar. Hubiera sido lo peor. Se pon&iacute;an fren&eacute;ticos si lloraba. Y lo acusaban de muchas m&aacute;s cosas. Adem&aacute;s el padre hubiera llamado a la madre, y &eacute;sta seguro que le pegaba. Hab&iacute;a perdido otra vez. No ten&iacute;a sentido decir nada. Un momento antes hubiera tratado de explicarle que si hab&iacute;a hecho los deberes de aritm&eacute;tica, y geometr&iacute;a, y el dibujo de historia, y hab&iacute;a ido a comprar a la carnicer&iacute;a y el almac&eacute;n, y hab&iacute;a limpiado en el garage, era porque hab&iacute;a pensado en todo eso. Quedaba claro que no pensaba s&oacute;lo en jugar. Y el colegio lo hab&iacute;an elegido ellos. Y sab&iacute;an que estudiaba mucho, y era el mejor alumno de su clase. &Eacute;l no quer&iacute;a que su padre bebiera, ni ninguna de esas cosas. &Eacute;l s&oacute;lo quer&iacute;a jugar, porque&#8230;</span>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif;"><strong>P</strong>ero ten&iacute;a que salir r&aacute;pido de all&iacute;, el dolor en el pecho volv&iacute;a a subir. As&iacute; que cuando atraves&oacute; otra vez el patio, hacia la casa, se encontr&oacute; con Caty y Elena, que ven&iacute;an de la cocina. Y ante sus preguntas les cont&oacute; que no iba a jugar el partido de esa tarde. Lo de z&aacute;ngano, y todo lo otro, se lo call&oacute;. Adem&aacute;s las baldosas del patio no ten&iacute;an dibujos. Quiz&aacute;s fue eso. O que Caty, pas&aacute;ndole la mano por la cabeza, coment&oacute; con la otra: &quot;&iquest;A vos te parece&#8230;? &iquest;C&oacute;mo no va a poder jugar con los otros chicos?&quot; Y la Elena, en voz m&aacute;s baja, y un poco m&aacute;s lejos: &quot;Pobre&#8230; Ya es bastante raro, todo el d&iacute;a trabajando y encerrado. Van a terminar por convertirlo en un antisocial.&quot; Al escuchar lo de pobre, se le quebr&oacute; la resistencia, empez&oacute; a llorar y entr&oacute; corriendo a su habitaci&oacute;n. Por suerte la madre no estaba. Pero un rato despu&eacute;s, lo que le segu&iacute;a dando vueltas en la cabeza era la &uacute;ltima palabra.</span>
</p>
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		<title>TEXTOS ESCRITOS PARA &#8220;EL LAGO&#8221; Y NO UTILIZADOS EN LA NOVELA</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 22:37:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[TEXTOS PARA &#34;EL LAGO&#34; Y NO UTILIZADOS EN LA NOVELA&#160;&#160; &#160; Bueno, qu&#233; lo pari&#243;, acababa de tener la est&#250;pida discusi&#243;n con la madre, cuando lo &#250;nico que quer&#237;a era preparar con calma la charla con el padre. Padre, madre, familia. &#191;Pero qu&#233; carajo pasaba? &#191;S&#243;lo a &#233;l le tocaban estos ejemplares? &#191;Y si no [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
	<strong><span style="color:#FF8C00;">TEXTOS PARA &quot;EL LAGO&quot; Y NO UTILIZADOS EN LA NOVELA&nbsp;&nbsp;</span></strong>
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>B</strong>ueno, qu&eacute; lo pari&oacute;, acababa de tener la est&uacute;pida discusi&oacute;n con la madre, cuando lo &uacute;nico que quer&iacute;a era preparar con calma la charla con el padre. Padre, madre, familia. &iquest;Pero qu&eacute; carajo pasaba? &iquest;S&oacute;lo a &eacute;l le tocaban estos ejemplares? &iquest;Y si no era as&iacute;, por qu&eacute; se segu&iacute;an manejando los conceptos de esa manera? Hombre, o mujer, no implicaba nada hasta definir y calificar de qu&eacute; hombre o qu&eacute; mujer se hablaba. Pod&iacute;an ser buenos, malos, o regulares. En cambio padre, o madre&hellip; Y sin embargo eran un hombre y una mujer. Un hombre y una mujer que hab&iacute;an cogido, y por decisi&oacute;n o accidente generado otro hombre o mujer. Y a partir de ah&iacute; eran bellos, generosos, sacrificados, merecedores a priori de todos los elogios, y defendidos a muerte contra cualquier evidencia. Todo lo bueno se les supon&iacute;a. Lo malo deber&iacute;a ser probado exhaustivamente, considerando de entrada que el acusador deb&iacute;a ser como m&iacute;nimo un enfermo antisocial y necesariamente equivocado. En el m&aacute;s benigno de los casos, y ante irrefutables pruebas, el mal padre o madre ser&iacute;an la excepci&oacute;n. Esos conceptos no se tocan, nene. C&oacute;mo mierda ibas a pensar seriamente en cambiar otras cosas mientras asuntos como estos fueran intocables. De este lado te masacraban en nombre de la Madre patria, y en el otro los hab&iacute;a masacrado el Padrecito Stalin. Entonces ac&aacute; odiabas a los militares y all&aacute; a los comisarios pol&iacute;ticos. Pero que unos representaban a la madre y los otros al padre no se lo plantea nadie. Y no se trataba de matar al padre o acabar con la familia, sino de acabarla con la pelotudez, devolverlos a su lugar de sustantivos, y que el adjetivo adecuado se lo gane cada uno. Empezar realmente desde abajo y desde el principio. Abrir los ojos a la realidad que a cada uno le toque y llamarles a las cosas por su nombre. Sin tanto miedo a que se caiga una casa, que de todas formas se caer&aacute; si est&aacute; mal hecha. Y si el estruendo no se escucha es porque, adem&aacute;s de cerrar los ojos, nos tapamos los o&iacute;dos, y dedicamos toda la vida a sostener in&uacute;tilmente vigas podridas desde hace siglos. Nos matamos por el odio generado al crecer entre esas ruinas que llaman hogar. Odi&aacute;ndonos a nosotros mismos, aunque sin reconocerlo, por aceptar tanta mentira y la necesidad de repetirla incansable y ciegamente. Claro que estamos enfermos. De enga&ntilde;os y preceptos sociales. Si te pega el vecino es un hijo de puta, si lo hace tu padre por algo ser&aacute;. Batalla perdida. Estaba harto de batallas perdidas ante la estupidez&hellip;
</p>

<p>
	&nbsp;
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	&nbsp;
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<p>
	<strong>&nbsp;&hellip;T</strong>us padres no tienen la culpa. Ellos no tuvieron las oportunidades que has tenido vos. Probablemente los educaron as&iacute;, y s&oacute;lo repiten lo que han aprendido. Dentro de lo malo hasta se hubiera consolado de que fuera as&iacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>P</strong>obre gente. Vienen de otra &eacute;poca, otro mundo, otra educaci&oacute;n, eso es lo que pasa. Probablemente a ellos los trataron as&iacute;, y s&oacute;lo repiten lo que conocieron. No son conscientes de estar haci&eacute;ndolo mal. Viejas y repetidas frases que estar&iacute;a harto de escuchar. Y que, seguramente, lo habr&iacute;an consolado m&aacute;s de una vez. No porque &eacute;l deseara, ni mucho menos, que hubieran pasado por eso. Como todos los hijos, en principio, hab&iacute;a amado incondicionalmente a sus padres. No pod&iacute;a ser de otra forma. Nadie nace con temores, o expectativas que vayan a frustrarse, con respecto a sus progenitores. Exactamente al rev&eacute;s que &eacute;stos frente al que nace, o va a nacer.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>Y</strong> vale la aclaraci&oacute;n, porque hasta esa lejana duda le habr&iacute;a ayudado. Sab&iacute;a perfectamente, como cualquiera que no se tape ojos y o&iacute;dos, que en abrumadora y aplastante mayor&iacute;a se nace contra la verdadera voluntad de los gestantes. O al menos de uno de ellos, lo cual no s&oacute;lo es igual de malo, sino que por lo general es peor a&uacute;n. Y, por favor, dej&eacute;monos de tonter&iacute;as. Claro que, si nos bas&aacute;ramos en las declaraciones posteriores de amor gestalicio, el porcentaje bajar&iacute;a. Aunque no tanto, tampoco nos enga&ntilde;emos. Y, de todas formas, el tiempo ya se encarga de anular esas declaraciones, cuando no de servirnos expl&iacute;citamente las tard&iacute;as y quejosas correcciones.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>P</strong>ero, bueno, para lo que nos interesa ni siquiera por ah&iacute;. Si algo manifestaron, dentro de sus planes de futuro, Pilar y Antonio, no bien salir del atrio, fueron sus ardientes deseos de un primog&eacute;nito.&nbsp; S&oacute;lo por ilustrar les mostramos la foto.&nbsp; Ese muchacho, de tan buena planta y uniforme militar, es Antonio.&nbsp; Valga decir que en el pueblo al que lo hab&iacute;an destinado m&aacute;s que por el nombre lo conoc&iacute;an como el guardia guapet.&nbsp; Cosa que a Pilar la hinchaba de orgullo, aparte de sugerirle la conveniencia de no dilatar m&aacute;s el noviazgo.&nbsp; S&iacute;, por supuesto, ella es la que est&aacute; colgada y sonriente de su brazo.&nbsp; Aunque algo bajita tambi&eacute;n es atractiva, con esa fuerza en los ojos de las espa&ntilde;olas.&nbsp; Tiene&nbsp; veinti&uacute;n a&ntilde;os, s&oacute;lo uno menos que &eacute;l.&nbsp; Seguramente lo que llama la atenci&oacute;n es que, tanto el tocado, como el vestido de novia, sean enteramente negros.&nbsp; Seg&uacute;n ella, fue por respeto al luto por su madre, que hab&iacute;a muerto ocho a&ntilde;os antes.&nbsp; Hay quienes dicen que algunas fotos son&nbsp; una declaraci&oacute;n jurada de intenciones.&nbsp; Como no somos expertos lo dejamos ah&iacute;.&nbsp; &Eacute;l erguido en su uniforme, y ella en su vestido negro.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>J</strong>orge creci&oacute; admirando y extra&ntilde;ando a los personajes de esa foto. Por m&aacute;s c&aacute;lculos que hiciera no lo pod&iacute;a entender. El padre, a pesar de la prematura calvicie, a&uacute;n era un tipo lindo. Pero la sonrisa, aquella sonrisa&hellip; &iquest;La habr&iacute;a perdido al quitarse el uniforme&hellip;? La madre al menos era claramente otra persona. Ella lo explicaba diciendo que, por su culpa, hab&iacute;a engordado m&aacute;s de veinte kilos. Que no se privaba de nada para que &eacute;l naciera bien sano. El padre agregaba que, despu&eacute;s del parto, engord&oacute; otros veinte. Y que lo de cortarse el pelo como un hombre no ser&iacute;a para darle de mamar mejor. Como ah&iacute; mismo se armaba la pelotera, Jorge se iba hasta la foto y volv&iacute;a a mirar a la extra&ntilde;a muchacha, con su larga y lacia melena. &iquest;Qu&eacute; se contestaba a s&iacute; mismo en ese tiempo? No lo recuerda. Tan s&oacute;lo una difusa sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en el est&oacute;mago, como de v&eacute;rtigo, ante lo que ellos se&ntilde;alaban tan lejos, tan atr&aacute;s, y &eacute;l no hab&iacute;a conocido.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>E</strong>n realidad s&oacute;lo habr&iacute;an pasado seis o siete a&ntilde;os en esas primeras etapas de desconcierto. Porque se casaron en 1946, y &eacute;l hab&iacute;a nacido el primer d&iacute;a de 1948. Ambos se quejaban de lo que hab&iacute;a tardado en producirse el embarazo. As&iacute; que no le cab&iacute;a pensar que hubiera interrumpido sus planes, o alguna carrera, o la tranquilidad econ&oacute;mica. Cualquier consecuencia que resultara para ellos distar&iacute;a de ser una sorpresa. Pero algo deb&iacute;a haber. Algo los habr&iacute;a marcado para que fueran as&iacute;. Tal vez la guerra. Eso siempre deja secuelas. Pero no. La Mundial no los toc&oacute;. Hitler estaba loco, pero no era est&uacute;pido. A pesar de la insistencia de Franco, le dijo que muchas gracias pero no iba a cargar con un ej&eacute;rcito tan indisciplinado y mal preparado. Y en cuanto a la Guerra Civil, por el pueblo de Alicante en que viv&iacute;an entonces, tambi&eacute;n se salvaron. La contienda termin&oacute; antes de llegar all&iacute;. No conocieron ni el terror de los bombardeos, ni el de los enfrentamientos de tropas. Antonio, al comienzo de las hostilidades, viendo que sus amigos mayores se enrolaban, tambi&eacute;n se present&oacute; como voluntario. Pero era menor de edad y lo mandaron a empujones a la casa. Jorge tambi&eacute;n se preguntaba, aunque bastante despu&eacute;s,&nbsp; c&oacute;mo pod&iacute;a ser que primero se hubiera ofrecido a luchar con los republicanos, y no bien acabar la guerra ingresara, otra vez voluntariamente, en el ej&eacute;rcito franquista. Lugar en el que se habr&iacute;a quedado, ya que quer&iacute;a ser piloto de aviaci&oacute;n, si en el examen f&iacute;sico no le hubieran detectado un defecto de visi&oacute;n en el ojo derecho que lo incapacitaba para ello. Y a causa de los repetidos fracasos, cada vez que se presentaba a examen para acceder a Cabo, termin&oacute; por licenciarse. Por lo visto calcul&oacute; que en la Guardia Civil le resultar&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil progresar. Sin embargo, por los nervios, o lo que fuera, todas las pruebas se le resist&iacute;an. Y en el a&ntilde;o 50, cuando decidieron probar suerte en Argentina, segu&iacute;a siendo un guardia raso.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>O </strong>sea que lo que sufrieron en aquellos a&ntilde;os se limitaba al evidente miedo de cualquier guerra y la desarticulaci&oacute;n de la vida cotidiana. El racionamiento a lo mejor. Si hab&iacute;an pasado necesidades, inclusive &eacute;pocas de hambre, puede entenderse una conducta posterior en la que se hayan fijado esas carencias. Nueva negativa. Al hallarse lejos de los sucesivos frentes, las huertas y la crianza de animales de esa zona, a pesar de ser requisados en su mayor&iacute;a, permit&iacute;an distraer lo suficiente para abastecer a los lugare&ntilde;os. No se tiraba manteca al techo, pero tampoco hubo problemas de comida. Incluso ambas familias disfrutaron de una ventaja extra porque los abuelos trabajaban en el ferrocarril. El padre de Antonio era el jefe de Estaci&oacute;n, y el de Pilar Guardagujas. &Eacute;ste &uacute;ltimo, m&aacute;s pobre y algo anarquista, era el encargado de la picaresca. Como &uacute;nico empleado para todo, en esa estaci&oacute;n de mala muerte, era quien ten&iacute;a que cargar, descargar, enganchar vagones, vigilar, etc. El abuelo Miranda, un hombre gris y meticuloso de oficina, hab&iacute;a abandonado desde mucho antes cualquier intento de imponer disciplina. El otro lo respetaba, pero consciente de ser quien hac&iacute;a todo el trabajo, se limitaba a pasarle los partes, o las planillas, para que al final firmara y listo. Se llevaban bien. Era una amistad distante y de pocas palabras en la que se mov&iacute;an con total comodidad. Pasaron a&ntilde;os trabajando juntos, sus hijos eran novios, cualquier problema que surgiera lo solucionaba el abuelo Villar, el status quo funcionaba.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>E</strong>n realidad el T&iacute;o Eusebio, que era como todo el mundo conoc&iacute;a al padre de Pilar, fue quien administr&oacute; la econom&iacute;a de guerra. Siempre se &ldquo;ca&iacute;a&rdquo; algo de los vagones que pasaban por all&iacute;. Y &eacute;l se encargaba de recogerlo, mientras el Jefe fumaba su cigarrito en la oficina y miraba para otro lado. Incluso Eusebio tuvo la prudencia de no implicarlo jam&aacute;s. Reci&eacute;n cuando llegaba a su casa, como las m&aacute;s de las veces Antonio andaba por all&iacute;, lo llamaba y le daba una bolsa de harina, patatas, arroz, para que le llevara a sus padres. Encargo que el joven cumpl&iacute;a, con aires de conspirador, y el Jefe Miranda aceptaba cabeceando: &ldquo;Este Eusebio&hellip; Tiene una suerte. Siempre encuentra algo que se ha ca&iacute;do.&rdquo; Ni siquiera los guardias civiles, conocedores de su habilidad, se metieron nunca con &eacute;l. Era sabido que, al principio de la guerra, alguien se le hab&iacute;a acercado para proponerle lo que pod&iacute;a ser un buen negocio. Y el T&iacute;o Eusebio ni siquiera hab&iacute;a contestado. Se limit&oacute; a mirarlo, sin dejar de tallar el palo de olivo con la navaja que acababa de sacar del bolsillo trasero. Por lo visto, la conjunci&oacute;n de esos ojos, aparentemente tranquilos, y las astillas que saltaban por el aire, fue suficiente. &Eacute;l no comerciaba con la necesidad de nadie. Y era tan medido que, tras apartar apenas lo justo para su casa y la de los futuros consuegros, distribu&iacute;a el resto entre aquellos que sab&iacute;a pod&iacute;an necesitarlo. Por justa contrapartida le llegaban a &eacute;l alg&uacute;n canasto de frutas, o verduras reci&eacute;n cortadas, o una garrafita de aceite o vino. No hab&iacute;a inventado nada, ni se alababa por ello. Segu&iacute;a, en ese m&iacute;nimo circuito de trueques, las viejas costumbres de la gente pobre y noble ante situaciones que lo ped&iacute;an.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>E</strong>ra un personaje querido y respetado. Sin ning&uacute;n tipo de estudios, hab&iacute;a aprendido lo esencial para leer y escribir sentado al lado de su hija cuando &eacute;sta empez&oacute; a ir al colegio. &Eacute;l dec&iacute;a que con eso le bastaba para entender el convenio de trabajadores del ferrocarril, que portaba en el bolsillo del pantal&oacute;n, y del que siempre echaba mano si sospechaba que se le estaba exigiendo algo que no perteneciera a su categor&iacute;a y salario. El abuelo Miranda se cuidaba tambi&eacute;n de consultar dicho librillo antes de ordenarle algo, porque si iba m&aacute;s all&aacute; de lo permitido no habr&iacute;a nada que hacer. Odiaba la religi&oacute;n y la pol&iacute;tica a partes iguales. Aunque reconoc&iacute;a las mejoras obtenidas en los a&ntilde;os revueltos y confusos de la Rep&uacute;blica. Entend&iacute;a la importancia de que se garantizara una educaci&oacute;n y sanidad gratuita y para todos. Tanto como la concienciaci&oacute;n de los trabajadores en sus derechos y responsabilidades. Pero no hab&iacute;a manera de reclutarlo para ning&uacute;n partido. El delegado sindical de la zona, sabiendo de su car&aacute;cter y popularidad, lo tentaba continuamente a ingresar en la CNT. Al fin y al cabo, se trataba del ideario m&aacute;s cercano a sus propias concepciones. Sin embargo, el T&iacute;o Eusebio lo sacaba al patio, con un vaso de vino, para hablar tranquilos, y le dec&iacute;a que lo dejara en paz.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Mira, Paco, a m&iacute; me parece bien lo que haces. Y tambi&eacute;n lo que en el fondo buscan tus compa&ntilde;eros. Vamos, lo que para mi corto alcance veo. Pero sois igual de ceporros que los curachones o cualquiera de los otros. Los que est&aacute;n de vuestro lado son buenos, y los dem&aacute;s todos malos. No es as&iacute; como vamos a ir palante. Aqu&iacute; tienes un amigo, y un compa&ntilde;ero cuando haga falta. No me sueltes mitines. He nacido y me voy a morir de este lado, con cuatro chavos. Nadie me va a decir a esta altura quienes son los m&iacute;os. Ni c&oacute;mo debo pensar. Te agradecer&eacute; que me llames la atenci&oacute;n si notas que me agacho, o perjudico a alguien. Pero, mientras tanto, as&iacute; estoy bien. Todo lo bien que un mastuerzo viejo como yo puede estar en esta Espa&ntilde;a de mierda que nos ha tocado, claro. Vamos, Paco, term&iacute;nate eso, y vete a ayudar a los chavales j&oacute;venes. Que griten menos estribillos y piensen un poco m&aacute;s. Eso s&iacute; que nos beneficiar&iacute;a.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>P</strong>ilar, la hija, se tranquilizaba cuando ve&iacute;a partir, un tanto cabizbajo al sindicalista. Siempre tem&iacute;a que el padre se dejara enredar en cuestiones pol&iacute;ticas. Hab&iacute;an quedado solos cuando una epidemia de tifus se llev&oacute; a la madre. Acababa de cumplir los doce a&ntilde;os, y desde entonces carg&oacute; con todos los trabajos de la casa. El padre, consciente de ello, hac&iacute;a lo imposible por facilitarle las cosas, e incluso la arengaba a que saliera m&aacute;s con sus amigas, o se reclu&iacute;a en el cobertizo a armar jaulas para los conejos si ven&iacute;a Antonio a visitarla. Hubiera preferido para Pilar un muchacho m&aacute;s despierto y vital. Estaba claro que en la pareja quien pensaba y mandaba era ella. El chico era casi tan mustio como su padre. Pero tambi&eacute;n igual de respetuoso y buena gente. Adem&aacute;s que &eacute;l nunca se meter&iacute;a en la vida y decisiones de su hija. Si quer&iacute;a libertad para s&iacute; mismo deb&iacute;a quererla para los dem&aacute;s. Ya bastante le hab&iacute;a costado mantenerse al margen, y con la boca cerrada, cuando ella desde peque&ntilde;a se decantara hacia las creencias cat&oacute;licas. Probablemente por la muerte de la madre, o alguna amiga que le llen&oacute; la cabeza. El asunto es que le hab&iacute;a salido una hija de misa, comuni&oacute;n, y procesiones. No pod&iacute;a entenderlo. Sin embargo se guardaba de criticarla, o entorpecer de cualquier manera lo que ella consideraba sus obligaciones espirituales. Eso s&iacute;, que a &eacute;l no lo obligara a abstinencias de carne, ni le diera la co&ntilde;a con catequizarlo. T&uacute; con lo tuyo y yo con lo m&iacute;o, los dos felices. Lo &uacute;nico que aprend&iacute;, y de jovencito, fueron las letan&iacute;as. Y eso para poderme cagar de corrido en todos los santos. Pilar fing&iacute;a escandalizarse al escucharlo, pero hasta el d&iacute;a de hoy repite esa frase, al describir a su padre, con un orgullo brilloso en los ojos.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>C</strong>uesta entender a esta Pilar de hoy, hija de aquel hombre, y educada con tanta consideraci&oacute;n hacia su individualidad. Crecida en un ambiente sin quejas ni reproches. Estimulada para que estudiara y aprovechara su juventud. Empujada, dentro de los c&aacute;nones de la &eacute;poca, hacia una libertad e independencia de movimientos que, en todo caso, no favorec&iacute;an la comodidad del padre en su casa. Cuando termin&oacute; el bachillerato, el gobierno de la rep&uacute;blica le otorg&oacute; una media beca para continuar los estudios de magisterio en Alicante. Aquello significaba, con quince o diecis&eacute;is a&ntilde;os, irse de la casa, a una ciudad a cincuenta kil&oacute;metros. Ella, aunque era lo que quer&iacute;a, estaba bastante asustada. Y fue el padre quien le dijo que no fuera tonta, que era su futuro, y que &eacute;l ya se arreglar&iacute;a solo. Le busc&oacute; una pensi&oacute;n adecuada, comprometi&oacute; a la due&ntilde;a para que le comunicara cualquier cosa que pudiera hacerle falta, ya que sab&iacute;a que ella era capaz de callarse por verg&uuml;enza, y la instal&oacute; all&iacute;, aclar&aacute;ndole que confiaba por completo en su madurez para comportarse como deb&iacute;a. Y que no se preocupara, que enseguida har&iacute;a amigas y descubrir&iacute;a una vida que con &eacute;l, y en aquel pueblo perdido nunca conocer&iacute;a. Vaya a saber si estar&iacute;amos contando esta historia, si no fuera porque unos meses despu&eacute;s se desat&oacute; la guerra civil, comenzaron esas largu&iacute;simas vacaciones escolares del 36, y Pilar debi&oacute; volver a escape a Sax.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>T</strong>ampoco Antonio pod&iacute;a quejarse de haber recibido malos tratos, o una educaci&oacute;n restrictiva. Sus padres jam&aacute;s le levantaron la mano. Aunque en lo de quejarse, el error es nuestro. Ya que su principal ocupaci&oacute;n es quejarse de todo. Y, por supuesto, cada vez que pod&iacute;a hac&iacute;a hincapi&eacute; en lo bien que le habr&iacute;an venido unas cuantas tortas en su momento. Sumidos en esta revisi&oacute;n, no s&oacute;lo estamos de acuerdo sino que abogar&iacute;amos por un incremento geom&eacute;trico en la cantidad. Pero ya se sabe lo que son estas frases. Como el rico que echa de menos una infancia pobre. O el eximido del servicio militar, pensando que es una pena, porque all&iacute; se habr&iacute;a hecho hombre. &iquest;Alguien le cree a un hombre que, en una reuni&oacute;n, les dice a las se&ntilde;oras cu&aacute;nto envidia sus privilegios de embarazo y parto? No, nosotros tampoco. Aunque nos encantar&iacute;a verlo, de repente, arrastrando el bombo, o gritando con las patas abiertas ante el cabez&oacute;n que no termina de salir. Seguro que sus gritos ser&iacute;an de hosana y alegr&iacute;a. No te jode. Como &eacute;ste, convencido, o queriendo convencer a los dem&aacute;s, lo feliz que habr&iacute;a sido su vida si lo hubieran cagado a palos.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>H</strong>an acertado. Ese discurso generalmente aparec&iacute;a en las proximidades de alguna de las palizas que pegaban, entre &eacute;l y su mujer, a los hijos. A&ntilde;adiendo, como muchos habr&aacute;n pensado, el famoso ep&iacute;grafe de: Esto a m&iacute; me duele mucho m&aacute;s que a ti. Incre&iacute;ble lo que son capaces de sufrir algunos padres por sus hijos. Y los muy desagradecidos o no les creen, o se preguntan por qu&eacute; no se lo ahorran entonces. Cuando sean padres lo entender&aacute;n. &iquest;A que s&iacute;? Porque lo malo estar&iacute;a en crecer, y darse cuenta un d&iacute;a que a ellos no les han pegado. Qu&eacute; lo pari&oacute;. &iquest;C&oacute;mo pudieron perderse eso? Padres, golpead con frecuencia a vuestros hijos. El que bien te quiera te har&aacute; de llorar. La letra con sangre entra. Etc., etc. Cuesta admitir que una sociedad, con refranes tan sabios, lleve siglos sin avanzar.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	<strong>P</strong>ues bien, ni a Pilar ni a Antonio les pegaron nunca. Que ellos recuerden. Y parece ser que una cosa, como su contraria, se recuerdan siempre. Ya sabemos que a Pilar, de origen humilde, la animaron a estudiar, y adem&aacute;s le gustaba. A Antonio no. Queremos decir que no le gustaba estudiar. En realidad, hab&iacute;a muy poco, o nada, que le gustara. Bueno, la madre aportaba un dato interesante: Tomar la teta le fascinaba. No, nada de eso, como a todos no. &Eacute;l a los cinco a&ntilde;os continuaba persiguiendo a todas horas y por todos lados a la madre para que se la diera&hellip;
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La ley de la gravedad</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2015 09:20:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[LA &#160;LEY &#160;DE &#160;LA &#160;GRAVEDAD &#160; Hay gente a la que habr&#237;a que explicarle la gravedad de la gravedad &#160; Decirles por ejemplo que nacer parados no es lo mismo que nacer en el paro &#160; que caer se pueden caer los dos y que quien lo hace en mullido colch&#243;n no deber&#237;a re&#237;rse ni [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	LA &nbsp;LEY &nbsp;DE &nbsp;LA &nbsp;GRAVEDAD
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Hay gente
</p>

<p>
	a la que habr&iacute;a que explicarle
</p>

<p>
	la gravedad
</p>

<p>
	de la gravedad
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Decirles por ejemplo
</p>

<p>
	que nacer parados
</p>

<p>
	no es lo mismo
</p>

<p>
	que nacer en el paro
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	que caer
</p>

<p>
	se pueden caer los dos
</p>

<p>
	y que quien lo hace
</p>

<p>
	en mullido colch&oacute;n
</p>

<p>
	no deber&iacute;a re&iacute;rse
</p>

<p>
	ni creerse tan lejos
</p>

<p>
	del que arrastra la jeta
</p>

<p>
	por los adoquines
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Y sin embargo
</p>

<p>
	esa mullida gente de arriba
</p>

<p>
	acostumbra pensar
</p>

<p>
	que los adoquinados de siempre
</p>

<p>
	exageran su dolor
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Ser&iacute;a bueno
</p>

<p>
	hacerles entender
</p>

<p>
	que la ley de gravedad
</p>

<p>
	no depende de sus opiniones
</p>

<p>
	sus seguros a todo riesgo
</p>

<p>
	ni sus consorcios
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Y cuando vean acercarse
</p>

<p>
	el pavimento
</p>

<p>
	no habr&aacute; t&eacute;cnica de relajaci&oacute;n
</p>

<p>
	ni cotizaci&oacute;n en bolsa
</p>

<p>
	ni revisi&oacute;n de ideas
</p>

<p>
	que los salve
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Tendr&iacute;an que entender
</p>

<p>
	que lo grave
</p>

<p>
	de la gravedad
</p>

<p>
	es no considerarla grave
</p>

<p>
	porque la est&eacute;n viendo
</p>

<p>
	desde el &uacute;ltimo piso
</p>

<p>
	de sus rascacielos
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>2º Entrevista</title>
		<link>https://dondenadienada.com/2o-entrevista/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 19:37:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[ENTREVISTA 2&#160; &#160; -Veo que esta vez su amigo, el Elejota, lo ha dejado a usted solo ante el peligro. -Es m&#225;s bien m&#233;rito del comit&#233; que tiene con sus socias. No cre&#225;s, a &#233;l le encanta que lo entrevisten y hacerse el interesante. Pero, pensando que el cuestionario fuera problem&#225;tico, decidieron que, como autor, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	ENTREVISTA 2&nbsp;
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	-Veo que esta vez su amigo, el Elejota, lo ha dejado a usted solo ante el peligro.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Es m&aacute;s bien m&eacute;rito del comit&eacute; que tiene con sus socias. No cre&aacute;s, a &eacute;l le encanta que lo entrevisten y hacerse el interesante. Pero, pensando que el cuestionario fuera problem&aacute;tico, decidieron que, como autor, me encargara yo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Me parece l&oacute;gico. &iquest;C&oacute;mo prefiere que lo llame?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No hace falta que me llames. Ya estoy aqu&iacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Aj&aacute;&hellip; A usted tambi&eacute;n le gustan esos jueguitos de palabras.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Is my job, Man. Espero que no te moleste.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iexcl;No, no&hellip;! Creo que me voy acostumbrando. Adem&aacute;s acabo de leer El D&iacute;a del Estudiante, y me he divertido mucho con ellos. Los di&aacute;logos son &nbsp;desopilantes, aparte de mostrar mejor a los personajes que si los describiera. Aunque debo confesarle que el tono po&eacute;tico es lo que m&aacute;s me gusta.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Las poes&iacute;as?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Bueno, s&iacute;, los poemas tambi&eacute;n. Es un recurso extra&ntilde;o. Dentro de una novela, quiero decir. Sin embargo cumplen el papel de un cap&iacute;tulo m&aacute;s, o una &nbsp;detenci&oacute;n oportuna y sugerente. Pero no me refer&iacute;a a los poemas, sino a la forma que tiene su prosa en muchos momentos. Ese baile de las ideas &nbsp;y las im&aacute;genes, que no creo que deba ser llamado prosa po&eacute;tica, porque es m&aacute;s&hellip; No s&eacute;, m&aacute;s natural. Quiero decir que no lo siento como un &nbsp;recurso buscado, sino como una manera de hablar. &iquest;Usted empez&oacute; escribiendo poes&iacute;a?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Creo que la mayor&iacute;a empezamos as&iacute;. Imitando, o copiando descaradamente poetas que nos gustan. Manufacturando versos horripilantes y &nbsp;babosos. No, no te r&iacute;as, en mi caso al menos es verdad. Puedo ense&ntilde;arte algunos. Guardo todo, hasta lo desechable, que es como llamo a esas &nbsp;carpetas de cuentos y poes&iacute;as. &iquest;Prefer&iacute;s t&eacute;, o caf&eacute;, en lugar del mate?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Caf&eacute;, si le da lo mismo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Me es vertical. Las que lo preparan son ellas.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Est&aacute; bien atendido.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Vos sos el que est&aacute; bien atendido, si entiendo el regodeo con que lo dec&iacute;s. Yo me lo merezco, me lo he currado.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Vale, vale&hellip; Tratar&eacute; de merecerme yo tambi&eacute;n las atenciones. Su mujer es&hellip;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iexcl;Divina!
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Bueno&hellip; No pretend&iacute;a decir algo tan atrevido.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Yo tampoco. Era para que no nos eche sal en el caf&eacute;. Y no pens&eacute;s que es mala. Pero de tanto estirar la oreja desde all&aacute;, para enterarse de lo que &nbsp;hablamos, mete la cuchara en el otro tarro blanco y&hellip; Paula lo hizo el s&aacute;bado pasado, en una lectura con amigos, y de golpe me los vi a todos &nbsp;escupiendo y tosiendo. No sab&eacute;s lo horrible que me sent&iacute;a hasta comprender que no era por lo que estaban escuchando.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Paula. Qu&eacute; lindo nombre.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-S&iacute;, pero no te confundas. Paula es aquella otra, la Cossetta, la que est&aacute; preparando los mates. Por suerte. Y por suerte es Mara quien te har&aacute; el &nbsp;caf&eacute;. Porque cada una, en el brebaje contrario, ser&iacute;a criminal.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No me lo creo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No importa. Mejor que te qued&eacute;s con la duda. Ser&iacute;a todo un contratiempo verte salir corriendo, con la excusa de que te has dejado algo al fuego en &nbsp;casa, en lugar de hacerme las insidiosas preguntas que estoy esperando.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Gracias por darme el pie en lo de insidiosas. &iquest;Qu&eacute; hace usted, adem&aacute;s de criticar a estas pobres mujeres?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Adem&aacute;s, tambi&eacute;n, de escribir las tonter&iacute;as que motivan esta entrevista, te refer&iacute;s? Muy f&aacute;cil: Casi todo. S&oacute;lo que ante las visitas fingimos que es &nbsp;al rev&eacute;s. Para dar juego a los insidiosos. Mir&aacute;, mir&aacute; c&oacute;mo se r&iacute;en si no me cre&eacute;s. Vamos, volv&eacute; a lo de antes, si de verdad quer&eacute;s ese caf&eacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-De acuerdo, usted gana. Me parece que dijo cuentos tambi&eacute;n, hace un momento. No sab&iacute;a si el paso hab&iacute;a sido directamente hacia la novela.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No. Tuve tambi&eacute;n una &eacute;poca en que martirizaba ese g&eacute;nero. Nada destacable, te lo aseguro. Sin saberlo empezaba a estirarme hacia la narraci&oacute;n. &nbsp;Fueron muy pocos. Tal vez un par mejor escritos que el resto. Hasta que me di cuenta que se trataba m&aacute;s bien de cap&iacute;tulos aislados, personajes &nbsp;que empezaban a mostrarse, el desaf&iacute;o de desarrollar situaciones y climas. Era un tiempo en el que me mov&iacute;a m&aacute;s dentro de un proceso art&iacute;stico &nbsp;y cultural colectivo, que en lo estrictamente personal. Colaboraba con gente de teatro, cine, radio, talleres literarios. O sea que lo mismo actuaba, &nbsp;que pon&iacute;a la voz a un audiovisual, escrib&iacute;a guiones, dirig&iacute;a y montaba espect&aacute;culos. La mejor escuela que he tenido, humana y culturalmente. En &nbsp;medio de todo eso surgi&oacute; Nubedil, y&hellip;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Surgi&oacute;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-S&iacute;, vamos a decirlo as&iacute;. Los pormenores de su personaje central, y c&oacute;mo me intereso en la historia, est&aacute;n descritos en El Invitado. Ahora bien, su &nbsp;arranque escrito surgi&oacute; de golpe, una noche, en que ya me hab&iacute;a acostado y el nombre, el neologismo, iba seguido de una cantidad de frases para &nbsp;m&iacute; sin mayor sentido, pero que se repet&iacute;an y no paraban. Esa especie de dictado inconsciente que tambi&eacute;n llamamos inspiraci&oacute;n. Los poemas del &nbsp;Estudiante salen de ah&iacute;, de fragmentos de aquel borrador, el &uacute;nico que conserv&eacute; de aquella primera versi&oacute;n. La primera frase era: Nubedil, las &nbsp;flores&hellip; Y ya no pude sustraerme al llamado. As&iacute; que agarr&eacute; un cuaderno, que ten&iacute;a en la mesita de luz, y garabate&eacute; creo que siete u ocho p&aacute;ginas &nbsp;de im&aacute;genes y cosas que se encadenaban.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Creo que es su esposa, tambi&eacute;n en El Invitado, quien cuenta que la novela estaba pr&aacute;cticamente terminada, cuando sucedieron todos esos &nbsp;penosos acontecimientos del golpe de estado, y aquellos manuscritos desaparecieron.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Te agradezco que lo sinteticemos as&iacute;. No sab&eacute;s los a&ntilde;os que pas&eacute;, ya aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, intentando recuperar aquel tono y lo que hab&iacute;a hecho. Algo &nbsp;imposible, claro. E in&uacute;til. Hasta que me fui tranquilizando, distanciando, hallando la voz que correspond&iacute;a a esta nueva etapa. Bueno, batallas de &nbsp;trabajo solitario, como es el nuestro. Por favor, preguntame cualquier otra cosa, quisiera salir de ah&iacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Lo entiendo. Aunque es un tema que me interesa. Pero &iquest;quiz&aacute;s mejor otro d&iacute;a, no?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-S&iacute;, de acuerdo. Mejor otro d&iacute;a.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Entonces vamos a algo bien actual. &iquest;Qu&eacute; opina de la pirater&iacute;a?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;La pirater&iacute;a? Cacho de salto has pegado. &iquest;Morgan y la pata de palo? &iquest;Las patentes de Corso?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-El saltarse las patentes y los derechos. Las descargas ilegales por internet. Lo digo por su decisi&oacute;n, que no s&eacute; si entiendo, de permitir que &nbsp;cualquiera pueda descargar gratuitamente sus libros. &iquest;No est&aacute; tirando piedras contra su propio tejado?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Ya veo. Est&aacute; un poco mezclado el asunto. En primer lugar, piratear ser&iacute;a robar, la apropiaci&oacute;n indebida de algo que pertenece a otro. Si yo autorizo &nbsp;la descarga gratuita desaparece esa figura.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Pero de lo que se trata no es de proteger el derecho que el autor tiene de cobrar por el trabajo hecho?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Y qui&eacute;n es, seg&uacute;n vos, el que protege al autor? Porque, en nuestro caso, quienes amargamente se quejan son editores, distribuidores y libreros. El &nbsp;escritor, en nuestra sociedad, ni siquiera es considerado un trabajador. Yo puedo demostrar 45 a&ntilde;os de trabajo literario, y te aseguro que si pidiera &nbsp;una jubilaci&oacute;n en base a eso las carcajadas administrativas se escuchar&iacute;an desde la China. S&iacute;, ya s&eacute;, no he hecho ning&uacute;n tipo de aportes. Dif&iacute;cil &nbsp;hacerlos si nadie te paga un penique por ello. Ese s&iacute; que es un tema largo. Porque a Garc&iacute;a Lorca, o Miguel Hern&aacute;ndez, no s&oacute;lo no se les pagaba, &nbsp;sino que el Estado los mat&oacute;. Ese Estado que hoy es famoso gracias a ellos, e ingresa ganancias tur&iacute;sticas, de imagen, y editoriales, merced a lo &nbsp;que hicieron.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Ver&iacute;dico, y penoso, pero algo extremo el ejemplo. &iquest;No cree?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No. Pienso que lo extremadamente hip&oacute;crita y cobarde es no mencionarlo cada vez que sale el tema. Al artista se lo ningunea, persigue, encarcela, &nbsp;o mata. Pero eso s&iacute;, unos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, por ley, los derechos de su obra pasan al Estado. &iquest;No not&aacute;s algo que, extremadamente, no &nbsp;cuadra ah&iacute;? Somos par&aacute;sitos, que no hacemos nada &uacute;til. Pero, despu&eacute;s de muertos, nuestra obra es arrebatada por el gobierno. Para que puedan &nbsp;censurarla, silenciarla, o explotarla. &iquest;De golpe resulta que nuestras tonter&iacute;as y locuras son patrimonio de un pa&iacute;s? Contra nuestra voluntad, por &nbsp;supuesto. &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;as de la pirater&iacute;a&hellip;? &iexcl;Eso s&iacute; que es pirater&iacute;a! S&oacute;lo que el parche, en ambos ojos, se lo coloca voluntariamente la gente. Los &nbsp;piratas del 1500 ten&iacute;an patente de Corso, otorgada legalmente por su reina. Estos de hoy te meten el decretazo, y and&aacute; a quejarte a tu T&iacute;a. Y anot&aacute; &nbsp;que esa ley -en nuestro Congreso Liberal y Democr&aacute;tico-, es absolutamente comunista: Tu propiedad privada pasa a ser del Estado. Cuando les &nbsp;conviene, Marx y Lenin les resultan de lo m&aacute;s simp&aacute;ticos y acertados. En cualquier otra &aacute;rea el producto de tu esfuerzo individual, tu empresa, tu &nbsp;casa, tus bienes, tu dinero, pertenece a la sacrosanta familia, los derechos de sucesi&oacute;n, la intocable propiedad privada. &iexcl;Pues no! Lo que he escrito &nbsp;se lo quitar&aacute; el Estado a mis herederos. Ah&iacute; ten&eacute;s servido un agravio comparativo bastante m&aacute;s que extremo. Y explicame la paradoja: Si no &nbsp;merecemos ninguna ayuda ni reconocimiento estatal, &iquest;por qu&eacute; sancionan una ley para apropiarse despu&eacute;s de ello?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Reconozco que no parece tener mucho sentido.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Si estuvieras en el gobierno, administrando ese capital intelectual robado, y te beneficiaras de ello, se lo encontrar&iacute;as enseguida. Te excuso de &nbsp;opinar, porque trabaj&aacute;s para un grupo editorial, y podr&iacute;a perjudicarte.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Creo percibir que tampoco las editoriales lo tienen muy contento. Ya antes las mencion&oacute;, un tanto despectivamente.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Perd&oacute;n, pero iron&iacute;a no es desprecio. Dije que eran los editores, distribuidores, y libreros, quienes m&aacute;s se quejaban de la pirater&iacute;a.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Normal. Invierten y trabajan en algo que les est&aacute;n robando.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Ser&iacute;a muy f&aacute;cil volver al ejemplo anterior, y preguntarte a mi vez por qu&eacute; no se le da el mismo inter&eacute;s y repercusi&oacute;n al otro robo. Pero, claro, te &nbsp;tocar&iacute;a encogerte de hombros y pedir que lo dejemos, para evitar represalias. &iquest;Ves que s&eacute; de qu&eacute; estoy hablando? &iquest;Te suena eso de que quien &nbsp;roba a un ladr&oacute;n&hellip;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;No es una acusaci&oacute;n algo grave&hellip;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-De acuerdo. Maticemos. Espero y deseo que haya suficientes excepciones. Y aclaro: S&oacute;lo hablo, con pruebas en la mano si hiciera falta, de lo que &nbsp;he conocido y experimentado. Incluso corrijo lo de ladr&oacute;n, y vamos a llamarles aprovechadores. Comerciantes que se aprovechan de las leyes que &nbsp;los favorecen. En realidad, me cago en la diferencia. Pero si as&iacute; nos quedamos m&aacute;s tranquilos&hellip; Vamos a ver: &iquest;El libro a piratear, puede existir sin &nbsp;editor?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Mmm&hellip; S&iacute;, claro.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Sin distribuidor?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Tambi&eacute;n.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Sin librer&iacute;as?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Por supuesto. Pero&hellip;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Un momento. &iquest;Sin autor?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Sab&iacute;a que era lo que me iba a preguntar. No, sin el autor no existe el libro. Eso ha estado claro siempre.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No sab&eacute;s lo feliz que me hace eso. Decime ahora a qu&eacute; llamar&iacute;as la casi totalidad de algo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No entiendo. &iquest;Hemos cambiado de tema?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Para nada. &iquest;Cu&aacute;ndo dir&iacute;as, por ejemplo, que pr&aacute;cticamente la totalidad de empleados de una repartici&oacute;n estaban en sus puestos? &iquest;Cu&aacute;ntos tendr&iacute;a &nbsp;que haber?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-La mayor&iacute;a, supongo. No s&eacute;&hellip; El 80, o el 90% de la plantilla. &iquest;Pero qu&eacute; tiene que ver&hellip;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Sab&eacute;s cu&aacute;les son los porcentajes en la venta de un libro? El 90%, o sea pr&aacute;cticamente la totalidad, seg&uacute;n vos mismo acab&aacute;s de decir, a repartir &nbsp;entre editor, distribuidor, y librer&iacute;as. Para el autor, que es el &uacute;nico sin quien no existir&iacute;a el libro, el 10%. Supongo que tambi&eacute;n es un tema sin ning&uacute;n &nbsp;inter&eacute;s, y que no hay por qu&eacute; darle la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica de lo otro. Al fin y al cabo es una cuesti&oacute;n de libre mercado, todo legal. En vida se &nbsp;aprovechan de nosotros los del 90%. Y despu&eacute;s de muertos el Estado.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Bueno&hellip; No siempre es as&iacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Supongo que te refer&iacute;s a cuando el autor ya tiene un nombre y una fama. O sea cuando lo que negocia con el editor es eso y no la obra. Bien. &nbsp;&iquest;Sab&eacute;s cu&aacute;l es el porcentaje de esos casos?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No. La verdad que no.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Apuesto contigo, y con quien quiera, que no se aleja mucho del 1%. Cosa que, de acuerdo a tus c&aacute;lculos, significar&iacute;a pr&aacute;cticamente nada, o casi &nbsp;nunca, para ser precisos. &iquest;Sab&eacute;s que adem&aacute;s, al autor novel, o desconocido, se le exige por contrato editorial &ndash;colaboraci&oacute;n, coedici&oacute;n, lo que &nbsp;prefieras- que aporte sumas equivalentes a tres o cuatro veces el valor de impresi&oacute;n de los libros? &iquest;Que es el autor quien tiene que hacer el trabajo &nbsp;de correcci&oacute;n y maquetaci&oacute;n, aunque despu&eacute;s ellos pongan graciosamente sus nombres en la solapa? &iquest;Que, por lo general, s&oacute;lo imprimen un &nbsp;n&uacute;mero reducid&iacute;simo de ejemplares, confiando en venderlos en la presentaci&oacute;n porque el autor lleva a sus amigos? &iquest;Que, quitando este d&iacute;a, el de &nbsp;la presentaci&oacute;n, las librer&iacute;as no tienen nunca el libro a la vista? &iquest;Que la editorial no hace ninguna promoci&oacute;n, y por lo tanto sin promoci&oacute;n ni &nbsp;exhibici&oacute;n la venta es imposible? &iquest;Que si en librer&iacute;as de Espa&ntilde;a, y por ser conocido del autor, pides el libro, tardan un mes en traerlo? &nbsp;Evidentemente, ese ejemplar no exist&iacute;a y lo imprimen a pedido. Es la &uacute;nica explicaci&oacute;n a semejante tardanza. Cedes tus derechos por a&ntilde;os, a nivel &nbsp;mundial, para nada&#8230;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Disculpe que lo interrumpa. &iquest;Pero no podr&iacute;a tratarse de una mala experiencia personal? Generalizar se me antoja un poco exagerado.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Muy bien. Concedido que ha sido una humillante experiencia personal. Experiencia que, desgraciadamente, comparto con el noventa y pico por &nbsp;ciento de autores desconocidos que caemos en las garras de esa exageraci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; tal si, en lugar de dudar tan ol&iacute;mpicamente, hac&eacute;s la prueba in &nbsp;person? Dale, yo te acompa&ntilde;o en los tr&aacute;mites de llevar tu manuscrito a las editoriales. Sin recomendaciones especiales. Tonter&iacute;as ni una. Ya &nbsp;sabemos que con padrinos cualquiera se bautiza. Yo hablo del honesto tr&aacute;mite de presentar el fruto de tu trabajo. Ver&iacute;as c&oacute;mo sucede, punto por &nbsp;punto, lo que te he ido describiendo. Y no te enga&ntilde;&eacute;s si alguno habla de no cobrarte nada en principio. Porque a rengl&oacute;n seguido &ndash;o sea en el &nbsp;siguiente rengl&oacute;n del contrato-, especifica que el autor debe garantizar unas ventas concretas en las presentaciones. Vamos, que no te digo que &nbsp;saques el dinero de tu bolsillo, sino del bolsillo de tus amigos y conocidos. Aunque, si no lo consegu&iacute;s, s&iacute; que tendr&aacute;s que ponerlo vos. En el &nbsp;contrato est&aacute; clarito.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Comercialmente me parece l&oacute;gico. El editor tiene que recuperar al menos la inversi&oacute;n.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-&iquest;Con tu trabajo&hellip;? &iquest;No era su trabajo &eacute;se? &iquest;Entonces, adem&aacute;s de mediar con la imprenta, qu&eacute; es lo que hacen quienes se llevan el 90%? En &nbsp;realidad, lo que te est&aacute;n diciendo es que lo que no se venda a tus amigos, ellos no se lo van a vender a nadie. No, si herniarse seguro que no se &nbsp;van a herniar por tu obra. Ahora, digo yo, si mis amigos son mi capital. Un capital que ten&iacute;a antes de hablar con el editor. &iquest;Para qu&eacute; lo necesito a &nbsp;&eacute;l, o a los otros del 90%? Ya, para que me quiten ese 90%. Vuelvo a preguntarme yo: &iquest;Por qu&eacute; no imprimo por mi cuenta los libros que vaya a &nbsp;vender a mis amigos, y me quedo con el 100%, en lugar del 10% que ellos generosamente me otorgan? &iquest;Por qu&eacute; no debo ser pr&aacute;ctico, en lugar de &nbsp;est&uacute;pido?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Est&aacute; bien, est&aacute; bien. Hasta ah&iacute; le doy la raz&oacute;n. Ahora, &iquest;por qu&eacute; no los vende tambi&eacute;n por internet, en lugar de regalarlos?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Porque ni soy una empresa, ni estoy registrado como tal. Y tomate vos el trabajo de averiguar lo que me costar&iacute;a serlo, en tr&aacute;mites y dinero quiero &nbsp;decir, sin una adecuada estructura promocional que me garantice vender los que necesitar&iacute;a para compensar gastos. Ya te dije que, adem&aacute;s de los &nbsp;del 90%, tenemos al Estado esperando por tu sangre. No, querido, en este sistema a los autores nos conviene dejar que los descarguen gratis. En &nbsp;una de esas alguien los lee. Que es nuestro principal deseo.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Supongo que sabe que muchos autores no piensan as&iacute;.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Lo respeto. Y ellos luchar&aacute;n por lo suyo. Les deseo suerte y me alegrar&eacute; si lo consiguen. Espero que me respeten de la misma manera. A m&iacute; y a &nbsp;todos los que vayan entendiendo que, si nuestra prioridad es llegar al lector, &eacute;sta es la &uacute;nica posibilidad digna que el sistema a&uacute;n no nos ha &nbsp;bloqueado. No ganaremos dinero, pero tampoco se lo tendremos que pagar a los dos estratos que nos explotan. Debemos dirigirnos a los posibles &nbsp;lectores, en lugar de a los seguros aprovechadores. Una cosa es fija: Peor no vamos a estar. Grandiosa ventaja de los que no tenemos nada. &iquest;Vas &nbsp;entendiendo lo que no entend&iacute;as?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Creo que s&iacute;. Pero no s&eacute; si podr&eacute; publicar esto.
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-No te preocup&eacute;s. En el blog queda. Si hay pr&oacute;xima entrevista pensate preguntas menos conflictivas. Pobre&hellip; Qu&eacute; cara se te ha quedado. &iquest;Por lo &nbsp;menos estaba bien el caf&eacute;?
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-S&iacute;, muy rico. Le agradezco&hellip;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Tranquilo. Vamos, que te acompa&ntilde;o hasta la puerta. No me gusta nada c&oacute;mo te tiemblan las piernas. Siempre le digo a Mara que lo hace muy &nbsp;fuerte. Y si no est&aacute;s acostumbrado&hellip;
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>GALEANO</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2015 20:10:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[Galeano: Libro de los abrazos. &#160; Proverbio africano: &#8220;Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacer&#237;a seguir&#225;n glorificando al cazador.&#8221; &#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; Hermoso proverbio. Aunque incompleto, y tendiente al equ&#237;voco. Historiadores de los leones, o leones historiadores, ha habido siempre. S&#243;lo que constituyen la pieza m&#225;s perseguida por los cazadores. Y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	Galeano: Libro de los abrazos.
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Proverbio africano: &ldquo;Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacer&iacute;a seguir&aacute;n glorificando al cazador.&rdquo;
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hermoso proverbio. Aunque incompleto, y tendiente al equ&iacute;voco. Historiadores de los leones, o leones historiadores, ha habido siempre. S&oacute;lo que constituyen la pieza m&aacute;s perseguida por los cazadores. Y si alguno escapa, se encuentra con que tambi&eacute;n las editoriales y el Mercado pertenecen a los del fusil: &ldquo;Sea realista, amigo. Abandone esa leonina pureza. Usted se desmelena de honestidad y romanticismo. Pero est&aacute; equivocado. Es al rev&eacute;s: Nosotros no publicamos, ni vendemos, lo que usted escriba. Es usted quien tiene que escribir lo que nosotros publicamos y vendemos. &iquest;Va entendiendo la ley de esta selva? &iexcl;Parece mentira, che! Vaya&hellip;, c&oacute;rtese el pelo, y alguna otra cosa, y dentro de un tiempo hablamos.&rdquo;
</p>

<p style="text-align: justify;">
	&nbsp;
</p>

<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Y los lectores&hellip;?
</p>

<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los lectores no saben, no contestan.
</p>

<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese reba&ntilde;o &ndash;b&eacute;e, b&eacute;e- tiene p&aacute;nico de conocer su propia historia, en la voz del le&oacute;n.
</p>

<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un le&oacute;n cineasta film&oacute; &ldquo;No es Mundo para Leones&rdquo;, pero en extra&ntilde;as circunstancias desapareci&oacute; &eacute;l y su film. Dicen que la adaptaci&oacute;n plagiada gan&oacute; un premio importante. Y que al protagonista se empe&ntilde;aron en peinarlo como un le&oacute;n castrado.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A POSTAL DOS AMANTES</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2015 20:08:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Elejota]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[A &#160; POSTAL &#160; &#160; &#160; &#160;DOS &#160; &#160; AMANTES &#160; Est&#225;n mirando juntos &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; a lo lejos &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; y en silencio desde un balc&#243;n &#160;&#160; &#160; cae sobre ellos como un suave manto la certidumbre fugaz de lo eterno.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	A &nbsp; POSTAL &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DOS &nbsp; &nbsp; AMANTES
</p>

<p>
	&nbsp;
</p>

<p>
	Est&aacute;n mirando juntos<br />
	&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; a lo lejos<br />
	&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; y en silencio<br />
	desde un balc&oacute;n<br />
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br />
	cae sobre ellos<br />
	como un suave manto<br />
	la certidumbre fugaz<br />
	de lo eterno.
</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Galimatias</title>
		<link>https://dondenadienada.com/galimatias/</link>
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		<pubDate>Sat, 28 Jun 2014 14:48:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Inicio]]></category>

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		<description><![CDATA[ENTREVISTA -Por favor, &#191;podr&#237;amos empezar por aclarar ese galimat&#237;as de la entrada? -Yo ten&#237;a, all&#225; en C&#243;rdoba, un amigo que se llamaba Mat&#237;as Gali. Es la &#250;nica relaci&#243;n que encuentro con lo que has dicho. Y me da la impresi&#243;n que no te ayuda mucho. -Pues no. Reconozca que es s&#243;lo un juego de palabras, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>
	ENTREVISTA
</p>

<p style="text-align: justify;">
	-Por favor, &iquest;podr&iacute;amos empezar por aclarar ese galimat&iacute;as de la entrada?<br />
	-Yo ten&iacute;a, all&aacute; en C&oacute;rdoba, un amigo que se llamaba Mat&iacute;as Gali. Es la &uacute;nica relaci&oacute;n que encuentro con lo que has dicho. Y me da la impresi&oacute;n que no te ayuda mucho.<br />
	-Pues no. Reconozca que es s&oacute;lo un juego de palabras, en el que ha invertido y separado el orden.<br />
	-Y donde he logrado que tambi&eacute;n cambie el significado. &iquest;No es verdad?<br />
	-De acuerdo. Si prefiere decirlo as&iacute;. Pero no s&eacute; por qu&eacute; le estoy siguiendo el juego. Si trata de decirme algo, no lo entiendo.<br />
	-Ya veo. Probemos de otra forma: &iquest;Qu&eacute; problema tienes con el t&iacute;tulo?<br />
	-Que son tres palabras sin relaci&oacute;n. Una pregunta y dos negaciones.<br />
	-&iquest;Has estudiado filolog&iacute;a&hellip;?<br />
	-S&iacute;. Pero no creo que eso sea necesario para&hellip;<br />
	-No, no&hellip; Todo lo contrario. Pobre muchacho. Parece que esa carrera os lava el cerebro. Por lo pronto, seguro que no incluye una materia llamada El Placer de Leer. Todos con un diccionario y una cinta m&eacute;trica bajo el brazo. Qu&eacute; pena. Vamos a dejarlo. T&uacute; dec&iacute;as que&hellip;: Una pregunta y dos negaciones. No lo hab&iacute;a pensado bajo esa &oacute;ptica. Es casi una definici&oacute;n de la vida. &iquest;Tampoco estar&iacute;a mal, no? Pero, bien, seamos serios: Has le&iacute;do mal. Para ser pregunta deber&iacute;a estar acentuada. Y para ser tres palabras sin relaci&oacute;n, deber&iacute;an estar separadas por guiones. Una lectura correcta te dir&iacute;a que es una oraci&oacute;n, con verbo, sujeto, y predicado.<br />
	-&iquest;Donde nadie nada&hellip;?<br />
	-Si le quitas la interrogaci&oacute;n, ser&iacute;a exactamente una de las dos posibles lecturas.<br />
	-&iquest;Dos posibles&hellip;? &iquest;Y cu&aacute;l es la correcta, o la que usted elije como correcta?<br />
	-Ambas. Aunque deber&iacute;a aclararte que no fui yo el de la idea. Nadie se invent&oacute; eso.<br />
	-&iquest;C&oacute;mo que nadie? Usted est&aacute; jugando conmigo.<br />
	-Bueno&hellip; La de jugar tampoco parece que fuera una materia que te gustara mucho. Si quieres, declaro solemnemente que no hay el menor matiz de burla en esto. Pero deseo de jugar s&iacute;. Siempre y con todo. Jugar es algo muy serio, &iquest;sabes? El mundo est&aacute; sufriendo las consecuencias de no hacerlo. Nos estamos destruyendo de puro aburridos. Anda, rel&aacute;jate y acepta el juego. Siempre estar&aacute;s a tiempo de cansarte y mandarme a la mierda.<br />
	-&iexcl;Yo no he dicho eso!<br />
	-Claro que no. Lo he dicho yo. &iquest;Volvemos a donde nadie nada?<br />
	-Volvamos. Como lo ha dicho ahora podr&iacute;a significar un lugar, donde la gente no va a nadar.<br />
	-&iexcl;Bien&hellip;! &iquest;Y si digo donde Pepe nada?<br />
	-&iexcl;Pepe es un nombre!<br />
	-&iquest;Y Nadie no? Antes que lo niegues, te informar&eacute; que tengo un amigo, en cuyos documentos figura Deo Gracias como nombre. Creo que en lat&iacute;n deo es doy, o damos. Es una frase usada en la liturgia de la misa. Y opino que mucho m&aacute;s raro y caprichoso que Nadie. Sin olvidar la justificaci&oacute;n literaria de este &uacute;ltimo.<br />
	-&iquest;Justificaci&oacute;n literaria&hellip;? &iexcl;Aah, ya s&eacute;&hellip;! Usted se refiere al nombre que le da Ulises al C&iacute;clope, antes de cegarlo.<br />
	-Dos puntos m&aacute;s para ti. Has le&iacute;do la Odisea, y hasta recuerdas algunos pasajes.<br />
	-Es que &eacute;se me hizo mucha gracia. La rapidez mental y la picard&iacute;a del h&eacute;roe.<br />
	-El m&aacute;s universal y eterno de los h&eacute;roes. El m&aacute;s real y contempor&aacute;neo, con cuatro mil a&ntilde;os de edad. El &uacute;nico que tiene todas las facetas: que es bueno y malo, valiente y cobarde, torpe y h&aacute;bil, precavido y arriesgado&hellip; En definitiva, el hombre normal enfrentado a sus circunstancias. No puede pasar de moda, ni envejecer. Siempre nos veremos en &eacute;l.<br />
	-Me ha dado ganas de leer otra vez la Odisea.<br />
	-S&oacute;lo por eso, valdr&iacute;a la pena haberte llevado a jugar. &iquest;Lo entiendes?<br />
	-Creo que s&iacute;. Perd&oacute;neme por haberme enfadado un poco al principio. Es verdad que pens&eacute; que se estaba burlando de m&iacute;.<br />
	-Disculpa entonces t&uacute;, si te di esa impresi&oacute;n. No estoy aqu&iacute; para burlarme de nadie. Puedo criticar, o disentir, o ironizar, pero la burla es un bajo recurso, en el que espero no caer. En el juego, a veces, picas al de enfrente, buscando motivarlo, llevarlo a una respuesta que incremente el desaf&iacute;o alegre de la habilidad, la inteligencia. Es un recurso m&aacute;s, para evitar el aburrimiento de s&oacute;lo imponer tu discurso, que es el mayor de los aburrimientos. &iquest;Comprendes? Se trata de jugar, no de competir. Ya s&eacute; que soy yo el entrevistado. Pero necesito que me des juego. Que t&uacute; tambi&eacute;n juegues.<br />
	-No s&eacute; si sabr&eacute; hacerlo.<br />
	-Prueba a pon&eacute;rmelo dif&iacute;cil. No imposible. Dif&iacute;cil.<br />
	-Vale. &iquest;Por qu&eacute; dijo que nadie hab&iacute;a inventado la frase?<br />
	-No dije que nadie la hab&iacute;a inventado. Dije que Nadie la hab&iacute;a inventado.<br />
	-&iexcl;Ya me est&aacute;&hellip;! Vale, vale&hellip;, lo he captado: Nadie es el nombre de quien ha inventado la frase. No me mire con esa cara. He tardado, pero llegu&eacute;. Reconozca que el juego se prestaba a la confusi&oacute;n.<br />
	-Aceptado. Le encanta estar poniendo siempre a prueba al lector. Dice que ya bastante lo est&aacute; estupidizando el sistema, y los medios como internet. Seg&uacute;n &eacute;l, el mayor respeto al hablar con alguien es tratarlo como a un ser pensante, y no como a un ni&ntilde;o bobo.<br />
	-&iquest;Y esconderse tras ese nombre es una forma de respeto?<br />
	-&iquest;De d&oacute;nde sacas que se esconde? Yo dir&iacute;a que se muestra en toda su realidad. Lo que est&aacute; haciendo es reconocerse como Nadie. En esta sociedad o eres alguien, o eres nadie. Y &eacute;l, por ahora, sabe que es lo segundo. Que no importa lo bien, regular, o mal que escriba. Porque entre otras cosas, nadie va a leer a alguien que es nadie. Mientras la estructura comercial &ndash;y s&oacute;lo por razones comerciales-, no lo muestre, nadie sabr&aacute; siquiera que existe. La supuesta estructura cultural, digamos cr&iacute;ticos y difusi&oacute;n por los medios, funciona a base de dinero, no de cultura. O sea: hablan de lo que les pagan por hablar. Y generalmente dicen lo que les dicen que digan quienes pagan. Se da el caso que Nadie es un pobre escritor. Incluso contempla la posibilidad de ser un escritor pobre. No estoy seguro si es s&oacute;lo falsa humildad.<br />
	-Disculpe el salto, pero entonces usted es&hellip;, el Elejota.<br />
	-&iexcl;Oh, me vas a hacer enrojecer! &iexcl;Has hojeado El Invitado!<br />
	-No lo he hojeado. Lo he le&iacute;do. Soy un entrevistador pobre. No tengo negros que me hagan un resumen.<br />
	-&iexcl;Dos puntos m&aacute;s para ti! Por haberlo le&iacute;do y por la respuesta. Te est&aacute;s creciendo con el juego.<br />
	-Gracias. A ver si acierto con la siguiente: Si usted es el Elejota, y Nadie el escritor, Nadie es el Coso.<br />
	-Tres puntos.<br />
	-Espere, que tambi&eacute;n entiendo ahora el poemita del encabezamiento. Es feliz porque nada en una cala a la que no va nadie.<br />
	-O casi nadie, para ser justos. Como decimos en Argentina: menos bulto, m&aacute;s claridad. S&iacute;, por desgracia esas playas est&aacute;n casi desiertas. El arte y la cultura, que no precisan de marketing para serlo, son frecuentadas por muy poca gente en el mundo entero. Cosa que no es exclusiva de nuestra &eacute;poca, pero en cuya idiotez cada vez se progresa m&aacute;s.<br />
	-Ahora, hay algo en lo que no s&eacute; si estoy de acuerdo: El autor tiene ya tres libros publicados. De alguna manera deja de ser un Don nadie.<br />
	-No te lo creas tan r&aacute;pido. Con enorme sacrificio &ndash;adem&aacute;s del de la escritura-, ha tenido que pagar de su bolsillo esa impresi&oacute;n y publicaci&oacute;n. El sello editorial en que lo hizo tiene una cierta trayectoria, pero pertenece al grupo de peque&ntilde;as editoriales que sobreviven con el margen que les deja el presupuesto cobrado a cada escritor. Y, evidentemente, no cuentan con presupuesto para promocionar a sus autores. Por lo tanto, sigue sin conocer casi nadie la existencia de esos libros. Justamente este blog &ndash;tambi&eacute;n financiado por el autor, claro-, se ha hecho a sugerencia de la editorial, para intentar lo imposible a trav&eacute;s de internet. Nadie se lo ha tomado como otro juego m&aacute;s. Para que nadie pueda decir que &eacute;l no hace su parte. Y me vas a perdonar, pero hemos sobrepasado un tanto el tiempo que concertamos al principio. Las obligaciones laborales me llaman. Si quieres quedamos para la semana que viene.<br />
	-S&iacute;, me gustar&iacute;a. Casi no he tocado el cuestionario que tra&iacute;a.<br />
	-Hasta entonces pues.
</p>
]]></content:encoded>
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